Archivo de la etiqueta: primavera

Patos

Con la primavera han vuelto los patos al barrio. No se sabe de dónde salen, pero ya están aquí. En los últimos días he visto patos en nuestra plaza, y en el patio del cole. Una madre me ha contado que nadan en la piscina a medio llenar de su edificio. Cuando era niña, había patos en el Canal y en el lago del parque Tío Jorge, pero no recuerdo ver patos andando por la calle o en el patio de mi colegio. No sé si este cambio de costumbres tiene algo que ver con el cambio climático o, simplemente, con los tiempos raros.

Ayer por la tarde iba paseando por la ribera del Ebro, viendo atardecer y con el cierzo enredándome un poco los pensamientos. Pensaba en patos, en cosas del trabajo, en recados familiares, en viajes (ese encuentro con Víctor y Luna que me llevó de nuevo a Nicaragua), en libros, en la historia de unos patos de goma náufragos que dieron la vuelta al mundo. Un amigo me recordaba esta semana la historia de 29.000 patitos de goma que cayeron en 1992 de un barco al océano Pacífico. Habían zarpado de Honk Kong rumbo a América. Flotaron durante años arrastrados por las corrientes y algunos han ido apareciendo en distintas playas del mundo. Su destino ayudó a los oceanógrafos a estudiar las corrientes marinas.

Iba pensando en patos y en cosas, y entonces los vi: una pata y siete patitos diminutos pegados a ella luchando contra la corriente, intentando avanzar unos metros, acurrucados tras la estela de la madre, peleando contra el cierzo. Un señor y yo les hicimos fotos. Nos guiñamos un ojo. Y volví a casa con una sonrisa de pato.

Copia de IMG_1232

3 comentarios

Archivado bajo Zaragoza

Primavera astromántica

Últimamente, soplan aires de primavera:

Los ciruelos en flor de nuestro barrio, el sol, la primera horchata, un día espléndido en la nieve para despedir el invierno, un concierto de Love of Lesbian, carreras por el parque de La Granja y por la ribera del Ebro, tardes más largas, los parques llenos, las bicis, las terrazas, quitarnos los abrigos por unos días (aunque todavía no los guardamos en el armario), empezar a pensar en el verano, contar los días para el primer cumple de Ione, y para el Día del Libro…

IMG_0908

Sí, ya sé que volverá el frío y aún falta mucho para el verano, pero vamos a disfrutar de estos días y estos aires. Y dejo una canción para sonreír y volar:

3 comentarios

Archivado bajo miscelánea

Los días raros

A veces voy por la calle cantando sola, sobre todo cuando escucho “Al respirar”, de Vetusta Morla (canto fatal, pero me encanta esta canción). La sabia y vieja tortuga de “La historia interminable” le ha prestado su nombre a un grupo de Madrid. Llevo sus dos discos (“Un día en el mundo” y “Mapas”) grabados en el móvil y los escucho cada mañana camino del trabajo. He caído en su red de metáforas y acordes, de “medallas y arañazos”, de “palabras que no existen y nos pueden salvar”…

Sus canciones me han enganchado en esta primavera extraña, en estos días raros en los que buscamos el sol, en los que nos asustan con la llegada del verano más frío desde 1816, en los que los patos campan por la ciudad, en los que multan a los desahuciados y priman a los bancos, en los que hemos vuelto a ser un país de emigrantes, en los que nos enteramos de que a algunos les pagan los cumpleaños y las bodas de sus hijos

Un regalo: Los días raros

11 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Primavera con una esquina rota

“Primavera con una esquina rota” es un maravilloso libro de Mario Benedetti que te lees de un trago y días después las emociones siguen atrapadas en la garganta.

Es una reflexión sobre el exilio, la dictadura y las esperanzas. Sus protagonistas son víctimas del golpe de estado en Uruguay de 1973 y van entretejiendo un relato coral. Santiago escribe desde la cárcel, donde lleva más de cinco años. Graciela reconoce con pena y sentimiento de culpa cómo el exilio ha ido desgastando su amor. Beatriz, su hija, reflexiona con ingenuidad sobre la libertad, las estaciones, la polución, los rascacielos, la patria (“tío, cuál es mi patria, la tuya ya sé que es Uruguay, pero yo digo en mi caso que vine chiquita de allá, eh, decime de veras, cuál es mi patria”). El abuelo, Don Rafael, trata de adaptarse (“Yo diría que hay que empezar a apoderarse de las calles. De las esquinas. Del cielo. De los cafés. Del sol, y lo que es más importante, de la sombra”). Rolando, el otro, intenta mantener la lucidez y comienza a construir su futuro. Entre medio, Mario Benedetti nos regala pasajes autobiográficos de su propio exilio.

La historia de todos ellos es emocionante, triste, dura pero también esperanzadora. “Después de estos cinco años de invierno nadie me va a robar la primavera. La primavera es como un espejo pero el mío tiene una esquina rota / era inevitable no iba a conservarse enterito después de este quinquenio más bien nutrido / pero aun con un esquina rota el espejo sirve la primavera sirve”, dice Santiago.

Una lectura muy recomendable para estos tiempos. También nuestra primavera tiene una esquina rota, pero es primavera y el espejo sirve, la primavera sirve.

Primavera en el barrio

(Llegada de la primavera a nuestro barrio, hace unos días).

6 comentarios

Archivado bajo literatura, revoluciones