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Paseos por la ciudad rosa

Me gustan las ciudades con río, canales, bicis, librerías, calles peatonales, parques y atardeceres bonitos. Como Toulouse. Volvemos encantados de nuestra escapada a la que llaman la ciudad rosa. Me gustan sus fachadas de ladrillo y las contraventanas de colores claros; la luz de atardecer maravillosa; el Garona majestuoso; el Pont Neuf; la plaza de La Daurade junto al río a la que nos llevan los paseos una y otra vez (mi rincón favorito de Toulouse); el apacible Canal du Midi; el barrio de Saint Cyprien, que parece un pueblo, la plaza de Capitole tan elegante, y sus soportales con frescos que resumen su historia, con referencias a Gardel (nacido en Toulouse) y a la Guerra Civil Española (la ciudad fue uno de los principales refugios de los exiliados republicanos).

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Toulouse tiene un aire medieval y a la vez muy moderno. Es la cuarta población de Francia y una ciudad con mucha vida universitaria. También está la sede de Airbus, el gigante europeo de la aviación. Nosotros seguimos el mapa turístico y el nuestro. Rodeamos la basílica de Saint Sernin, y entramos en la catedral de Saint Etienne. Nos compramos unas frambuesas en el marché des Carmes. Visitamos la Cité de l’Espace, no sé si alguna hija será astronauta pero pasamos una buena mañana. Seguimos unas señales y llegamos al conservatorio de danza. Estamos a punto de entrar a preguntar por las clases. Unos días más y buscamos algún club de fútbol femenino. Nos quedamos sin ver el Jardin des Plantes, porque ese día los parques estaban cerrados por amenaza de viento (con esa norma tan estricta en Zaragoza sería difícil tener parques abiertos). Pero disfrutamos de picnic y volteretas en otros jardines. Comemos creps, pastelitos árabes, croasanes y quesos. Y Mariano nos invita a raclette en su casa.

Durante la Guerra Civil y en los años posteriores, Toulouse acogió a unos 100.000 exiliados españoles. Aquí se organizaron reuniones y congresos de la resistencia antifranquista. Aún se ve su huella en monumentos y placas. Pasamos varias veces por delante de lo que fue la sede del Partido Socialista Obrero Español durante el franquismo: hoy en día la filmoteca de la ciudad. Y Toulouse es también ahora destino de españoles emigrados por la crisis. Mariano, nuestro anfitrión, es uno de ellos. Gracias por tu hospitalidad, tu simpatía, tus consejos, tu conversación y tu raclette.

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Volveremos a Toulouse.

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Primavera con una esquina rota

“Primavera con una esquina rota” es un maravilloso libro de Mario Benedetti que te lees de un trago y días después las emociones siguen atrapadas en la garganta.

Es una reflexión sobre el exilio, la dictadura y las esperanzas. Sus protagonistas son víctimas del golpe de estado en Uruguay de 1973 y van entretejiendo un relato coral. Santiago escribe desde la cárcel, donde lleva más de cinco años. Graciela reconoce con pena y sentimiento de culpa cómo el exilio ha ido desgastando su amor. Beatriz, su hija, reflexiona con ingenuidad sobre la libertad, las estaciones, la polución, los rascacielos, la patria (“tío, cuál es mi patria, la tuya ya sé que es Uruguay, pero yo digo en mi caso que vine chiquita de allá, eh, decime de veras, cuál es mi patria”). El abuelo, Don Rafael, trata de adaptarse (“Yo diría que hay que empezar a apoderarse de las calles. De las esquinas. Del cielo. De los cafés. Del sol, y lo que es más importante, de la sombra”). Rolando, el otro, intenta mantener la lucidez y comienza a construir su futuro. Entre medio, Mario Benedetti nos regala pasajes autobiográficos de su propio exilio.

La historia de todos ellos es emocionante, triste, dura pero también esperanzadora. “Después de estos cinco años de invierno nadie me va a robar la primavera. La primavera es como un espejo pero el mío tiene una esquina rota / era inevitable no iba a conservarse enterito después de este quinquenio más bien nutrido / pero aun con un esquina rota el espejo sirve la primavera sirve”, dice Santiago.

Una lectura muy recomendable para estos tiempos. También nuestra primavera tiene una esquina rota, pero es primavera y el espejo sirve, la primavera sirve.

Primavera en el barrio

(Llegada de la primavera a nuestro barrio, hace unos días).

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