Archivo de la etiqueta: Canejá

¿Y tú de quién eres, maja?

¿Y tú de quién eres, maja?, me pregunta el Mónico cuando me ve corriendo sudorosa por los caminos de San Esteban. “De la Pili la del Pedro, la de Zaragoza”. Y mientras echa un ojo a sus ovejas, me ofrece agua de limón y un buen rato de conversación. Hablamos de mis abuelos, del Tío Julio que tenía la casilla allá por Canejá, de cómo cambian las cosas, de la juventud de ahora, de por dónde lleva ese camino que sube por el barranco, de para qué corres tanto, maja. Me despido y vuelvo hacia Cervera. Subo el camino del Tolmo y allá abajo a lo lejos se ven las casitas apiñadas del pueblo.

20180815_092136

Me gustan los días de barullo familiar todos juntos en la Tienda, y también los días tranquilos de agosto cuando ya han pasado las fiestas. Son días para disfrutar de nuestra casa de los abuelos ahora recuperada (lo cuenta muy bien María en este post), para despertarnos y acostarnos sin reloj, ir a ver estrellas a Clunia, bañarnos en la piscina y meternos en el río. Este verano el Alhama baja con agua y las moras van con un poco de retraso. Busco caminos nuevos para correr. Me llevo varios libros en la maleta que apenas abro. Todas las mañanas esperamos que el tío Manolo nos traiga el periódico a ver si esta vez nos ha tocado el abono del Zaragoza. Después vamos a comprar pan a la tienda de la Loli. Y hacemos planes sin prisas: excursión con los primos o los amigos que vienen de visita, bajamos a la piscina, la tía Ana o la tía Cruci nos invitan a comer. Los viernes hay mercadillo en la plaza, Luna se compra una regadera para regar las plantas. Las tardes pasan con partidas de cartas, baños, helados, juegos en el frontón. Por la noche la plaza del Royo es el centro de la fresca. Las chicas juegan al escondite y no tienen prisa para ir a la cama. Una partida más. Venga, que es tarde. Me veo a mí misma hace unos cuantos años, con mi hermana y mis primos, cenando un bocadillo de salchichas y jugando a marro o al escondite. Una partida más. Me acuerdo del Mónico y sus ovejas, hay cosas que no cambian tanto. Me pregunto si el barco de juncos que echamos al río en Clunia habrá llegado ya al mar.

Pedrada Manolo

(Este verano, con la reinauguración de la casa de los abuelos en el Royo hemos estrenado carnés familiares de La Pedrada)

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Cervera

Balada de la bicicleta con alas

Estoy ordenando fotos de la Semana Santa en Cervera, y decidiendo si vamos a pasar la tarde al parque con bicis o patinetes, cuando me llega un mensaje de una amiga con un poema (gracias, Elisa). Y los versos de Alberti se mezclan con los caminos de Cervera, el cumple de Ione, las vistas desde el Castillo, las historias familiares, los 97 de la Tía Fina, los recuerdos de los abuelos, la comida en Canejá, las camas elásticas de la plaza, las viejas bicis, la sensación de libertad desde lo alto del Tolmo con el Moncayo al fondo nevado…

“Con un cuadernillo de hojas blancas y un lápiz
corro en mi bicicleta por los bosques urbanos,
por los caminos ruidosos y calles asfaltadas
y me detengo siempre junto a un río
a ver cómo se acuesta la tarde y con la noche
se le pierden al agua las primeras estrellas” (…)

dibujo poema bici Alberti

“Balada de la bicicleta con alas”. Poema y dibujo de Rafael Alberti.

vista cervera

Cervera del Río Alhama.

7 comentarios

Archivado bajo bicis, Cervera, literatura

Cerrado por vacaciones

Guardo el cuaderno del Heraldo y la tarjeta Bizi que no volveré a usar en un mes. Termino de preparar mi maleta. Bikinis, cámara de fotos, libros, cuadernito. Imagino que ya estoy subida en un tranvía de Lisboa o saltando olas en Liencres. Antes disfrutaremos de la piscina y los caminos de Cervera. Espero que ya hayan madurado las moras. Dejo recados pendientes en Zaragoza. Pueden esperar. También dejo las prisas que me acompañan todo el año. Rescato unas fotos de aquellos veranos maravillosos de la infancia. Algún día quiero volver al camping La Rueda y desplegar de nuevo el campamento familiar, con las tiendas, las mesas, la hamaca, los primos, el abuelo, las estrellas, los helados…

IMG-20130504-WA0002(Con los primos en Canejá, hace unos pocos años)

¡Felices vacaciones!

6 comentarios

Archivado bajo Cervera, viajes

Tiempo de almendras, moras y chuletillas

En Canejá no hay cobertura de móvil. Hay olivos, algunas viñas, nogales, almendros, caminos polvorientos, unos molinos de viento allá a lo lejos, alguna casilla desperdigada, las ovejas del Mónico. De vez en cuando nos refugiamos en Canejá (ya lo he contado alguna vez en este blog).

A Canejá se llega siguiendo un camino que sale de Cervera, pasa al lado del viejo campo de fútbol, serpentea hasta llegar al alto del Tolmo. Ahí se puede hacer un descanso y disfrutar de las vistas espectaculares. El silencio. El aire. Después se emprende la bajada, el camino pasa junto a la ermita de San Esteban, luego gira hacia la vega, continúa unos kilómetros junto a unos campos sembrados y ahí, donde los chopos altos, se toma el sendero que lleva a la casilla del Tío Julio. Lara y yo llegamos andando, también se puede ir en coche o en bici.

Este año volvemos a escaparnos del barullo de las fiestas del Pilar y organizamos excursión familiar a Canejá. Cogemos almendras (las nueces no, todavía están verdes) y uvas, saboreamos las moras tardanas. Subimos a los árboles y nos pinchamos con las zarzas. Comemos al sol migas, chuletillas y longaniza a la brasa. Volvemos a contar las mismas historias familiares. Echamos de menos a los que no han podido venir hoy. La prima Marina anuncia nuevos planes. Las chicas bailan y cantan las canciones de los cabezudos. Y cuando va cayendo la tarde y ya hay que ponerse chaqueta, emprendemos el camino de vuelta. Bajando del Tolmo, los móviles vuelven a funcionar.

Tolmo

(Subiendo al Tolmo, camino de Canejá)

6 comentarios

Archivado bajo Cervera