Archivo de la categoría: revoluciones

Seis años volando

Mi blog acaba de celebrar su sexto cumple. Me balanceo entre pequeñas historias, sueños, libros, carreras, películas. Me gusta tocar la tierra y rozar las nubes con la punta de los dedos. Me gustan los abrazos y las risas. Me gusta subirme a los árboles, volar en globo y en hamaca.

img_3545

¡Feliz 2017!

Anuncios

9 comentarios

Archivado bajo bicis, Cervera, cine, TV y series, deportes, educación, literatura, maternidad, miscelánea, periodismo, política, relatos, revoluciones, viajes, Zaragoza

Sólo si me das un beso

La primera vez que escuché a Ismael Serrano fue en un cassette que trajo Ainhoa grabado en algún bar de Valencia. En mi habitación del piso de estudiantes de Barcelona rebobiné aquella cinta una y otra vez. Ya estaban ahí algunas de las canciones que después me han acompañado en tantos viajes, tantos sueños, tantos momentos, en tardes de domingo y verbenas de verano, en noches de fiesta y en noches de desvelo. Cuántas veces hemos cantado mi hermana y yo a voz en grito, desafinando mucho, “Papá, cuéntame otra vez…” o “Vine del norte” con mi prima Marina. Han pasado casi dos décadas, unas cuantas canciones, unos cuantos conciertos, tres hijas, atardeceres inolvidables, algunas arrugas. Sigo leyendo a Benedetti, aún tengo el pañuelo palestino guardado en algún cajón. Y hoy toca concierto.

Ismael Serrano teatro vacío

(Prueba de sonido antes de un concierto. Imagen de la página de Facebook de Ismael Serrano)

Esta noche, Mónica, cantaremos las viejas y las nuevas, volveré a imaginar que camino por La Alameda tarareando a Jara, que cerramos los bares, subimos a los trenes, soñamos revoluciones. Nos uniremos a “La llamada”, esa que pide “que el miedo cambie de bando, que el precariado se haga visible, que no se olviden de tu alegría. Que la tristeza, si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas”. Y me volveré a emocionar con mis canciones de siempre. Porque yo a veces también siento vértigo que el mundo pare y me afectan las cotidianas tristezas, las de los supermercados, la del metro y las aceras, también las que me quedan lejos, las de los secos desiertos, las de las verdes selvas. También me pregunto qué andarás haciendo ahora. Me acerco a los 40 y a veces siento que apenas sé nada de la vida. Sé, pequeña criatura, que la esencia más pura va en frasco pequeño.

“Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio”.
“Sólo si me das un beso”, y todos cantaron conmigo…

(“Vine del norte”)

8 comentarios

Archivado bajo miscelánea, revoluciones

El año de las golondrinas

Creo que es imposible resumir un año en una palabra, una imagen o una portada de periódico. Pero como estas fechas toca hacer balance y mi blog celebra su cumple (ya va por su 4º aniversario), yo también escojo una.

Para mí ha sido el año de las “golondrinas”. Presenté mi primera novela en junio (“El refugio de las golondrinas”) y ahora sigue volando gracias a vuestras lecturas, comentarios, recomendaciones, fotos. Cuando hace años empecé a tomar notas en mi libretita, no podía ni siquiera soñar que un día esas palabras se convertirían en personajes (casi) reales con forma de novela. Ahí están Martin, Dimitri y Paco, María, Rafael, Helena y Diego, Mario y Luz, la plaza, la torre, el chico que miraba la torre… Brindo con ellos y con vosotros.

Nules

(Mis golondrinas viajeras en la playa de Nules. Foto de Carme Ripollés)

Yo, como mis golondrinas, aún no sé si quiero refugiarme en la plaza o volar a países lejanos. O las dos cosas. Mientras, sigo escribiendo, que es una manera de viajar, de vivir, de observar, de ser.

Que el próximo año nos traiga más historias, abrazos, sonrisas, viajes, pequeños momentos, reencuentros, libros, conciertos, cafés, carreras…

4 comentarios

Archivado bajo bicis, Cervera, cine, TV y series, deportes, educación, literatura, maternidad, miscelánea, periodismo, política, relatos, revoluciones, viajes, Zaragoza

Liantas como Celia

En nuestra casa, Celia es una heroína. Celia es una niña de 7 años, rebelde y preguntona, que no entiende a los mayores, fascinada por los cuentos de hadas, con cara de buena y siempre dispuesta a hacer alguna trastada. Celia nació de la imaginación de Elena Fortún, en unos cuentos publicados en los años 30. En 1993, TVE adaptó algunos de los libros a una serie, dirigida por José Luis Borau y con guión de Carmen Martín Gaite. La serie tuvo mucho éxito pero fue cancelada después de seis capítulos por problemas económicos.

Celia2

Nuestros tíos y primas de Logroño nos regalaron la serie el verano pasado. Y Celia se ha convertido en un ídolo en nuestra casa. Nuestras chicas cantan la canción de cabecera (“Celia, hija mía, ¿qué vas a hacer con tanta fantasía?…”) y se saben de memoria diálogos enteros (“Siempre es pronto cuando me aburro y tarde cuando me lo estoy pasando bien”, repiten las palabras de Celia). Y hasta usan al personaje para justificarse cuando las pillamos en algún lío: “Es que somos liantas como Celia”. A mí también me gusta; Celia es moderna, crítica, atrevida, rebelde.

celia5

Y hace poco nos prestaron los cuentos reeditados. Leo el prólogo de Carmen Martín Gaite, “Pesquisa tardía sobre Elena Fortún”, y descubro la historia fascinante de una mujer adelantada a su tiempo y que no tuvo una vida fácil. Elena Fortún era el seudónimo de Encarnación Aragoneses, nacida en Madrid en 1886 y casada años después con un primo suyo militar. Tuvieron dos hijos y el pequeño murió cuando tenía 11 años. Ella había estudiado Filosofía y Letras y le gustaba escribir, pero no fue una escritora precoz. Hasta que entró en contacto con un club de mujeres de Madrid: el Lyceum Club, al que muchos despectivamente llamaban “el club de las maridas”, y que se considera un nido del feminismo español. La intelectual María de Maeztu fundó este club, donde se reunían muchas madrileñas de la burguesía ilustrada. Estuvo abierto desde 1926 y hasta 1939. Tras la guerra, Encarnación y su marido tuvieron que exiliarse, primero a París y luego a Buenos Aires, donde sobrevivieron gracias a colaboraciones periodísticas. Su marido se suicidó en 1948, mientras ella estaba de viaje en Madrid. Tras vivir en varios lugares, finalmente se instaló en Madrid, donde murió en 1952.

Qué pena que Elena Fortún y Carmen Martín Gaite no puedan regalarnos más historias. Qué pena que no se rodaran más capítulos de la serie “Celia”. Seguro que un día como hoy Celia, Elena o Encarnación y Carmen se vendrían con nosotras a liar un poco, tomar un chocolate o unas tapas y celebrar el Día de la Mujer.

1 comentario

Archivado bajo cine, TV y series, literatura, revoluciones

Cumpleblog

Los cuadernos de todo (los originales, los de Carmen Martín Gaite) comenzaron el 8 de diciembre de 1961:

“Mi hija, que entonces tenía cinco años y medio, me pidió un duro porque quería hacerme un regalo, y yo, desde la terraza de casa, la vi bajar a saltitos las escaleras de una calle por donde no pasan coches y donde a veces la dejábamos salir a jugar con otros chicos del barrio. Había una papelería allí cerca y en seguida la vi volver muy ufana con el cuaderno nuevo en la mano. Era –y es, porque lo tengo aquí delante- un bloc de anillas cuadriculado, con las tapas color garbanzo, y en el extremo inferior derecha la marca, Lecsa, entre dos estrellitas, encima del número 1.050, todo en dorado. Cuando me lo dio, me gustó mucho ver que había añadido ella un detalle personal al regalo. En la primera hoja había escrito mi nombre a lápiz con sus minúsculas desiguales de entonces, y debajo estas tres palabras: ‘Cuaderno de todo’”.

CMGcuaderno1

“Yo, antes de esto, ya había tenido en mi vida muchos cuadernos al uso, como es de suponer. Pero, tanto en mis etapas escolares como en las de aprendiz de novelista, les había asignado siempre un menester específico a cada cual. Y la diferencia estaba en que ahora, en éste, se me invitaba y daba permiso a meterlo todo desordenado y revuelto, sin más contemplaciones ni derecho de primacía, según fuera viniendo, como en esos cajones de los cuartos de jugar que no presentan más tope para seguir admitiendo objetos que las circunstancias de estar ya llenos”.

(“Mis cuadernos de todo”, quinto prólogo del libro “El cuento de nunca acabar”, de Carmen Martín Gaite)

Este blog, mis cuadernos de todo, cumple hoy tres años. Gracias, un año más, por acompañarme en esta aventura, por leerme, por vuestros comentarios, por compartir mis textos. Para el próximo año prometo seguir emborronando mis cuadernos con historias, libros, películas, fragmentos de la vida cotidiana, paisajes, sueños…

¡Un abrazo y feliz año!

9 comentarios

Archivado bajo bicis, Cervera, cine, TV y series, deportes, educación, literatura, maternidad, miscelánea, periodismo, relatos, revoluciones, viajes, Zaragoza

Especies de espacios

“No es normal que haya tanta gente en la calle con tantos pisos vacíos”, me dijeron hace unos días Víctor, Fernando y Raquel. Me enseñaron sus casas y me contaron un pedazo de sus vidas para un reportaje. Viven desde hace unos meses como okupas en Zaragoza, porque no pueden pagar un alquiler, porque okupar es su manera de resistir y de mantener su dignidad. Ellos limpiaron y arreglaron dos pisos que encontraron vacíos, y los han amueblado con lo que encuentran en la calle. Como ellos, cientos o miles de personas –cada vez más- viven en los márgenes del sistema.

okupas

(Interior de una casa ocupada en Zaragoza)

Curiosamente, hace unos días me encontré con el libro “Especies de espacios”, de Georges Perec (París, 1936-1982). Y una reflexión, que parecía escrita para ellos:

“Vivir en una habitación ¿qué es? Vivir en un sitio ¿es apropiárselo? ¿Qué es apropiarse de un sitio? ¿A partir de qué momento un sitio es verdaderamente de uno? ¿Cuando se han puesto a remojo los tres pares de calcetines en un barreño de plástico rosa? ¿Cuando se han recalentado los espaguetis en un camping-gas? ¿Cuándo se han utilizado todas las perchas descabaladas del guardarropa? ¿Cuando se ha clavado en la pared una vieja postal que representa el sueño de Santa Úrsula de Carpaccio? ¿Cuando se han experimentado allí las ansias de espera, o las exaltaciones de la pasión, o los tormentos del dolor de muelas? ¿Cuando se han vestido las ventanas con cortinas al gusto y colocado el papel pintado y acuchillado el parquet?”.

6 comentarios

Archivado bajo literatura, periodismo, revoluciones, Zaragoza

El inmigrante

El joven de acento extranjero y piel tostada espera nervioso en la fila. Nunca se imaginó que tuviera que dejar su país. Ya echa de menos a los suyos. Pero se va para labrarse un futuro, como todos. O, al menos, a intentarlo. Lleva la maleta llena de abrazos, de dudas y miedos. Recién llegado, se siente diferente, nota las miradas de recelo. Pensarán que vengo a quitarles el trabajo, a beneficiarme de sus médicos y sus ayudas sociales. ¿Qué haré si la Policía me para por la calle? ¿Y si me piden los papeles? Vengo sin contrato, a buscarme la vida. No sé dónde voy a dormir. Llamaré a algún compatriota que me pueda alojar por unos días en su piso. No entiendo el idioma. Dicen que todos somos iguales pero no es cierto. El lugar de nacimiento marca tu vida y tus esperanzas. Un papel te da o te quita derechos. Ojalá en el futuro pueda volver a casa o traer aquí a los míos. Dicen que aquí sí hay trabajo para todos. Parece un sueño dorado. Aquí hace frío.

La fila avanza, es su turno. El joven de acento extranjero y piel tostada muestra su pasaporte. El funcionario le echa un vistazo y se lo devuelve con un saludo. “Willkommen in Deutschland, Herr Gómez!”.

sos racismo 2

Imagen de Irene Achón Lezaun para SOS Racismo Aragón

(Hoy se celebra el Día Mundial contra el Racismo. En Zaragoza está convocada una concentración a las 19.00 en la plaza de España, bajo el lema “Por una sanidad pública no excluyente. Igualdad para vivir, diversidad para compartir”).

7 comentarios

Archivado bajo literatura, revoluciones