Archivo de la categoría: periodismo

Katia ha aprobado la ESO

A veces me asaltan las dudas sobre mi trabajo. Cada día, cuando me voy dejando escrito el artículo del día siguiente, y dudo con el titular, con un matiz, me pregunto si he sido muy crítica o demasiado poco, si podría escribir sobre cosas más interesantes, si podría hacerlo mejor, si podría dar un paso más allá, si me atrevería. Dudo de mí y de mi profesión. No sé si hemos perdido por el camino ilusiones, principios, oportunidades.

Pienso esas cosas y entonces me llega un mail de Katia. La he entrevistado dos veces para una sección sobre testimonios de parados que llamamos ‘Los lunes al sol’, hace cinco años y hace unos meses. Katia, zaragozana de 40 años, Me cuenta que ha terminado 4º de la ESO en un centro de adultos, que ha aprobado todo y ha sacado una nota media de 7,40. Ahora está a la espera de saber si la han admitido en un curso de FP de grado medio de Cocina. “Simplemente quería que supieras de mis logros”, me dice en su mail.

Y el mismo día nos llega a la sección una carta de Darío. Fue oficial de mantenimiento en el Ayuntamiento de Zaragoza y portavoz de la Plataforma de Funcionarios en Lucha. Hablé con él hace unos meses por los ceses, recortes y protestas en su servicio. “Mientras una tras otra se nos iban cerrando las puertas de cualquier medio que diese una visión imparcial del asunto que nos ocupaba y preocupaba entonces, tuve la fortuna de encontrarme en mi camino con Paula Figols, que se ofreció a escucharnos. (…) Fue para mí toda una sorpresa encontrarme con que hay periodistas que ejercen su profesión gastando zapatillas, a pie de calle, con un cuaderno para apuntar y preguntando con la curiosidad de un niño, dándole a asuntos que socialmente tienen un valor y una repercusión social muy pequeña, pero que arrastran historias y vidas detrás, la importancia que merecen, dedicándoles el tiempo necesario para, tal vez, en algún caso remover conciencias”, cuenta en su carta.

Mañana seguiré con mis dudas. Pero hoy releo a Katia y a Darío y me siento orgullosa de ser periodista. Creo en las pequeñas historias, en la gente que no sale en las portadas, en las víctimas de la crisis. Creo en ellos y en que nuestro trabajo aún tiene sentido. Gracias, Darío, por tu compromiso y tus palabras. Katia, ojalá te cojan para el grado de Cocina. Y me sigas contando tus logros.

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El año de las golondrinas

Creo que es imposible resumir un año en una palabra, una imagen o una portada de periódico. Pero como estas fechas toca hacer balance y mi blog celebra su cumple (ya va por su 4º aniversario), yo también escojo una.

Para mí ha sido el año de las “golondrinas”. Presenté mi primera novela en junio (“El refugio de las golondrinas”) y ahora sigue volando gracias a vuestras lecturas, comentarios, recomendaciones, fotos. Cuando hace años empecé a tomar notas en mi libretita, no podía ni siquiera soñar que un día esas palabras se convertirían en personajes (casi) reales con forma de novela. Ahí están Martin, Dimitri y Paco, María, Rafael, Helena y Diego, Mario y Luz, la plaza, la torre, el chico que miraba la torre… Brindo con ellos y con vosotros.

Nules

(Mis golondrinas viajeras en la playa de Nules. Foto de Carme Ripollés)

Yo, como mis golondrinas, aún no sé si quiero refugiarme en la plaza o volar a países lejanos. O las dos cosas. Mientras, sigo escribiendo, que es una manera de viajar, de vivir, de observar, de ser.

Que el próximo año nos traiga más historias, abrazos, sonrisas, viajes, pequeños momentos, reencuentros, libros, conciertos, cafés, carreras…

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El chico con superpoderes

Ya he hablado alguna vez de Javi en este blog, y me encanta reiterar mi admiración. Javier Hernández es una persona excepcional: periodista, deportista olímpico (quedó finalista en los 50 metros espalda en los Juegos Paralímpicos de Londres), conferenciante, entrenador de fútbol, un luchador un soñador… Javi nació sin brazos y, como él cuenta, todo lo ha conseguido con mucho esfuerzo, con sus pies y su cabeza.

Copia de portada libro de los pies a la cabeza

Javi acaba de publicar un libro, ‘De los pies a la cabeza’, en el que cuenta su vida a través de los testimonios de un centenar de personas.  Esta tarde se presenta en Zaragoza (a las 18.00 en el edificio Etopia). Me siento orgullosa de que me pidiera colaborar y de formar parte de este proyecto colectivo. Yo coincidí por primera vez con él en la Universidad Autónoma de Barcelona. Después compartimos varios años en el Heraldo de Aragón (y algunas pachangas de fútbol en la piscina de Alberto Maestro).

Javi convierte lo extraordinario en normal, hace que veamos la vida de otra manera. Al principio, era un ‘shock’ verle escribir con los pies, el teclado apoyado en el suelo. Pero luego uno enseguida se olvida de que no tiene brazos. “Todos somos diferentes y esa diferencia nos iguala”, dice él en sus conferencias. Su entusiasmo es contagioso. Todo se puede conseguir o, al menos, hay que intentarlo.

Javipies

Recomiendo los retratos que le ha hecho Alfonso Reyes. Los podéis ver en la web de Javi o en Youtube.

También le podéis ver y escuchar en este vídeo que le grabaron para el programa ‘El día después’ de Canal +:

“Nacer sin brazos no te da superpoderes”, les dice en el vídeo a los chicos del CD Giner que le escuchan impresionados. Aunque yo creo que sí, que Javi tiene superpoderes.

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Para vos, atleta

“Para vos, atleta,
para vos, que sabés del frío, de calor,
de triunfos y derrotas.
Para vos, que tenés el cuerpo sano
el alma ancha y el corazón grande.
Para vos, que tenés muchos amigos,
muchos anhelos,
la alegría adulta y la sonrisa de los niños.
Para vos, que no sabés de hielos ni de soles,
de lluvia ni rencores.
Para vos, atleta,
que recorriste pueblos y ciudades
uniendo estados con tu andar.
Para vos, atleta,
que desprecias la guerra y ansías la paz”

Miguel Sánchez, atleta aficionado, poeta y joven comprometido contra la dictadura en Argentina, publicó este poema el 31 de diciembre de 1977, el día de su última carrera. El 8 de enero de 1978 fue secuestrado por la noche en su domicilio y nunca más se supo de él.

Descubro su historia gracias al documental “La carrera de Miguel” de Informe Robinson. En él su hermana Elvira y sus amigos recuerdan la historia de Miguel Sánchez, uno de los 30.000 desaparecidos de la dictadura argentina. Miguel provenía de una familia modesta de Tucumán y se desplazó a Buenos Aires para buscar trabajo y practicar deporte (primero fútbol, luego atletismo). Mientras, militaba en las juventudes peronistas y enseñaba a leer y a escribir a obreros analfabetos. Hasta que desapareció el 8 de enero de 1978.

miguel sánchez

Veinte años después, los periodistas Ariel Scher y Víctor Pochat contaron su historia en el periódico Clarín. Otro periodista italiano, Valerio Piccioni, de La Gazzetta dello Sport, escribió un libro (“La carrera de Miguel”) e impulsó la organización de una carrera en su nombre. La carrera de Miguel se celebró por primera vez en Roma, el 9 de enero de 2000. La iniciativa se extendió al año siguiente a Buenos Aires y después a otros puntos de Argentina. Las carreras de Miguel siguen celebrándose cada año, “por la memoria, la verdad y la justicia”.

“Yo siempre digo que Miguel está, que su nombre volvió para no desaparecer más. Es la mejor manera, con el deporte, de recordarlo, de reivindicar su nombre y de hacer memoria. Por él y los 30.000 desaparecidos”, afirma su hermana.

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Lo infraordinario

“Quien nos habla, me da la impresión, es siempre el acontecimiento, lo insólito, lo extraordinario: en portada, grandes titulares. Los trenes sólo empiezan a existir cuando descarrilan y cuantas más muertos hay, más existen; los aviones solamente acceden a la existencia cuando los secuestran; el único destino de los coches es chocar contra los árboles: cincuenta y dos fines de semana al año, cincuenta y dos balances: ¡tantos muertos y tanto mejor para las noticias si las cifras no cesan de aumentar! Es necesario que tras cada acontecimiento haya un escándalo, una fisura, un peligro, como si la vida no debiera revelarse nada más que a través de lo espectacular, como si lo elocuente, lo significativo fuese siempre anormal: cataclismos naturales o calamidades históricas, conflictos sociales, escándalos políticos…

En nuestra precipitación por medir lo histórico, lo significativo, lo revelador, no dejemos de lado lo esencial: lo verdaderamente intolerable, lo verdaderamente inadmisible; lo escandaloso no es el grisú, es el trabajo en las minas. La “desigualdad social” no es “preocupante” en época de huelga: es intolerable las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año.

La prensa diaria habla de todo menos del día a día. La prensa me aburre, no me enseña nada; lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o que querría formular. Lo que realmente ocurre, lo que vivimos, lo demás, todo lo demás, ¿dónde está? Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, cómo interrogarlo, cómo describirlo?”.

(“Lo infraordinario”, Georges Perec, 1936-1982)

Este es un gran reto como periodistas: combinar lo extraordinario con lo infraordinario, los grandes acontecimientos con las pequeñas historias, la prisa con la pausa, el control al Gobierno con el relato de un parado que no llega a fin de mes, un gol de Cristiano con uno de una niña en un equipo de barrio… En ello estamos (los que tenemos trabajo). ¡Feliz Día de los Periodistas!

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(Ilustración del cartel de la exposición “100 años de Periodismo en La Rioja”)

PD Y, como cada año, un beso especial a mi tía Ana, periodista, contadora de historias (extraordinarias e infraordinarias), excelente cocinera y anfitriona, organizadora de eventos y muchos títulos más.

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Cumpleblog

Los cuadernos de todo (los originales, los de Carmen Martín Gaite) comenzaron el 8 de diciembre de 1961:

“Mi hija, que entonces tenía cinco años y medio, me pidió un duro porque quería hacerme un regalo, y yo, desde la terraza de casa, la vi bajar a saltitos las escaleras de una calle por donde no pasan coches y donde a veces la dejábamos salir a jugar con otros chicos del barrio. Había una papelería allí cerca y en seguida la vi volver muy ufana con el cuaderno nuevo en la mano. Era –y es, porque lo tengo aquí delante- un bloc de anillas cuadriculado, con las tapas color garbanzo, y en el extremo inferior derecha la marca, Lecsa, entre dos estrellitas, encima del número 1.050, todo en dorado. Cuando me lo dio, me gustó mucho ver que había añadido ella un detalle personal al regalo. En la primera hoja había escrito mi nombre a lápiz con sus minúsculas desiguales de entonces, y debajo estas tres palabras: ‘Cuaderno de todo’”.

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“Yo, antes de esto, ya había tenido en mi vida muchos cuadernos al uso, como es de suponer. Pero, tanto en mis etapas escolares como en las de aprendiz de novelista, les había asignado siempre un menester específico a cada cual. Y la diferencia estaba en que ahora, en éste, se me invitaba y daba permiso a meterlo todo desordenado y revuelto, sin más contemplaciones ni derecho de primacía, según fuera viniendo, como en esos cajones de los cuartos de jugar que no presentan más tope para seguir admitiendo objetos que las circunstancias de estar ya llenos”.

(“Mis cuadernos de todo”, quinto prólogo del libro “El cuento de nunca acabar”, de Carmen Martín Gaite)

Este blog, mis cuadernos de todo, cumple hoy tres años. Gracias, un año más, por acompañarme en esta aventura, por leerme, por vuestros comentarios, por compartir mis textos. Para el próximo año prometo seguir emborronando mis cuadernos con historias, libros, películas, fragmentos de la vida cotidiana, paisajes, sueños…

¡Un abrazo y feliz año!

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La terrible muerte de Bijan Ebrahimi

Bijan Ebrahimi era un señor jubilado que se encargaba de cuidar las flores de su comunidad de vecinos en un barrio de Bristol, Inglaterra. Brijan, británico de origen iraní, vivía solo con su gato, tenía 44 años y cobraba una modesta pensión de invalidez por una lesión en la columna. Unos vándalos destrozaron las flores y él decidió hacerles fotos con el móvil para denunciarlos a la policía. Un vecino empezó a acusarlo a gritos de pedófilo, después se sumaron otros, llamaron a la policía y fue detenido. Pasó dos días en el calabozo y quedó en libertad. Pero los rumores e insultos de sus vecinos siguieron creciendo. Hasta que una noche dos jóvenes le dieron una paliza, le rociaron con gasolina y le prendieron fuego.

Leo la historia de la triste y terrible muerte de Bijan Ebrahimi en un artículo de Isabel Coixet (“Las flores machacadas”, en El Dominical del pasado domingo). Es una historia tan tremenda que me parece increíble. Yo no había oído hablar de ella. Dudo si es ficción. Más bien quiero que lo sea. Voy a Internet en busca de más datos. Y leo más detalles en la prensa británica. Los hechos ocurrieron en julio y el caso ha desatado gran polémica en Inglaterra en las últimas semanas. Los dos autores de la muerte, dos vecinos del barrio, padres de familia de 24 años, van a ser juzgados en los próximos días. La Policía les detuvo pocas horas después del crimen y confesaron ser los autores. Los periódicos británicos cuentan que aquella noche mucha gente vio la paliza, pero nadie hizo nada por ayudar a Ebrahimi porque creían que era un pedófilo.

Un  rumor falso que desemboca en un asesinato. Siento pena, vergüenza, asco. “La verdad es que el señor Ebrahimi fue asesinado porque era diferente. Era iraní”, afirma un articulista, Dan Hodges, en The Telegraph.

Bijan

(Bijan Ebrahimi, The Telegraph)

Bijan Ebrahimi. Repito su nombre. Para no olvidarlo.

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