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Madres e hijas

Me llevé prestado de casa de mis padres un libro que le regalamos mi hermana y yo a mi madre hace unos cuantos años: “Madres e hijas” (edición de Laura Freixas, Anagrama). Es habitual que los libros y los tuppers vayan y vengan de mi casa a la suya. Agosto del 96, leo en la dedicatoria, qué jóvenes éramos, María. Sólo hemos cambiado un poco. Y ahora ya hay cuatro nietas en la familia.

El libro es una antología de relatos escritos por mujeres hablando sobre la maternidad, la figura de la madre, la de la hija y las relaciones entre ellas. Laura Freixas destaca en el prólogo la escasa presencia de estos temas en la literatura. De los 14 relatos elijo (cómo no) el de Carmen Martín Gaite: “De su ventana a la mía”. Habla de su madre, de Nueva York y de mujeres que sueñan asomadas a la ventana:

“Estaba mucho más allá, en ese más allá ilocalizable adonde precisamente ponen proa los ojos de todas las mujeres del mundo cuando miran por una ventana y la convierten en punto de embarque, en andén, en alfombra mágica desde donde se hacen invisibles para fugarse”.

Las hijas y las nietas vamos hoy a comer a casa de los abuelos. Cuando éramos más jóvenes nos pedíamos comidas especiales para los días especiales (cumpleaños, fin de curso, la vuelta de un campamento o de un viaje). Las croquetas y los canelones estaban entre nuestros platos preferidos. No sé cuál es el menú de hoy. Seguro que estupendo. A las tres nietas mayores les encantan las lentejas y las albóndigas. Probablemente volveré a nuestra casa con algún tupper o algún libro.

Foto con Mama y María

Con mi madre y mi hermana hace unos cuantos años. Una de mis fotos preferidas del álbum familiar.

¡Feliz Día de la Madre!

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Contadora de estrellas o bombera

Releo un suplemento dominical reciente que habla de las profesiones con futuro (por cierto, periodismo ni lo nombran). “Todos los conocimientos que su hijo deberá dominar para triunfar en 2030”, anuncia la revista en portada. Ay. El artículo es un poco ciencia ficción, pero lo leo con curiosidad. Es un tema que me interesa, mientras aquí se debate sobre si los colegios tienen que dar más matemáticas o lengua; reducen las horas de música, arte y educación física, y buscan fórmulas mágicas para sacar mejores resultados en los exámenes PISA.

El artículo analiza las nuevas profesiones del futuro, basándose en “los informes más prestigiosos realizados en Europa y Estados Unidos”. Algunas de ellas son: nanomédico, meteopolicía, biohacker, diseñador de coches con combustibles alternativos, arqueólogo digital, agrochef, consultor gerontológico… También dicen que hay profesiones tradicionales al alza, como farmacéutico, mecánico de bicicleta, jardinero, fontanero, químico, geólogo o matrona.

No sé si nuestras hijas serán biohackers o fontaneras. Les pregunto (cambian con frecuencia de opinión en este tema). Ahora quieren ser bombera, astronauta, profesora, escritora, atleta de los Juegos Olímpicos y futbolista, entre otras. ¿Se pueden ser varias cosas a la vez?, preguntan inquietas. Sí, claro. Lo que quiero es que seáis felices.

Bombera

Y dejo una canción de Ismael Serrano que también habla de algunas profesiones del futuro (jardinero en Marte, médico de flores, poeta ambulante, deshollinador, probador de espejos, un pirata honrado…):

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Para criar a un niño hace falta la tribu entera

Mientras organizamos nuestro fin de semana familiar (que incluye trabajo, partido de fútbol, carrera de atletismo, cine infantil, compras, lavadoras, etc.), leo a ratos el libro “¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista”, de Carolina del Olmo, editorial Clave Intelectual.

Dice un proverbio africano que “Para criar a un hijo hace falta la tribu entera”, pero en esta sociedad actual se está perdiendo ese concepto de tribu. Muchas madres se sienten solas y no cuentan con una red familiar y social que les ayude. Nosotros tenemos suerte, contamos con abuelos, la tía Asun para todo, unos cuantos tíos y primos, y unas amigas que siempre están ahí. No sé cómo se organizan las parejas que no cuentan con su pequeña tribu.

El libro es un relato personal escrito con cercanía y humor, una reflexión sociológica y moral sobre la crianza, una desmitificación de la maternidad y a la vez una reivindicación con mayúsculas de la experiencia de tener un hijo. Un libro muy recomendable para madres, padres, para los que no tienen hijos ni piensan tenerlos, para los cuidadores, para los defensores de la conciliación e incluso para los que no creen en ella. Carolina del Olmo (madre, filósofa, directora de Cultura del Círculo de Bellas Artes de Madrid) toca temas polémicos y cuestiona los dos grandes modelos de crianza: el adultocéntrico y el niñocéntrico. Me apunto a sus tesis:

“Necesitamos una organización social en la que ser madre no implique salirse del mundo ni hacer equilibrios imposibles; en la que participar activamente en la vida común no signifique mutilar la experiencia maternal ni externalizar el cuidado; en la que todo el mundo entienda y proteja la importancia de los cuidados. Es cierto que hace falta toda la tribu. Una tribu que nos permita ser madres y ser otras muchas cosas a la vez; que nos permita elegir de verdad y, en el mismo acto, comprometernos. No una sociedad que nos fuerce a decantarnos por opciones igualmente defectuosas y a dar la espalda a lo que son ingredientes irrenunciables de nuestra constitución como personas”.

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 (Imagen de Eneko González Yagüe, en Ekilikua.com)

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Cumpleblog

Los cuadernos de todo (los originales, los de Carmen Martín Gaite) comenzaron el 8 de diciembre de 1961:

“Mi hija, que entonces tenía cinco años y medio, me pidió un duro porque quería hacerme un regalo, y yo, desde la terraza de casa, la vi bajar a saltitos las escaleras de una calle por donde no pasan coches y donde a veces la dejábamos salir a jugar con otros chicos del barrio. Había una papelería allí cerca y en seguida la vi volver muy ufana con el cuaderno nuevo en la mano. Era –y es, porque lo tengo aquí delante- un bloc de anillas cuadriculado, con las tapas color garbanzo, y en el extremo inferior derecha la marca, Lecsa, entre dos estrellitas, encima del número 1.050, todo en dorado. Cuando me lo dio, me gustó mucho ver que había añadido ella un detalle personal al regalo. En la primera hoja había escrito mi nombre a lápiz con sus minúsculas desiguales de entonces, y debajo estas tres palabras: ‘Cuaderno de todo’”.

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“Yo, antes de esto, ya había tenido en mi vida muchos cuadernos al uso, como es de suponer. Pero, tanto en mis etapas escolares como en las de aprendiz de novelista, les había asignado siempre un menester específico a cada cual. Y la diferencia estaba en que ahora, en éste, se me invitaba y daba permiso a meterlo todo desordenado y revuelto, sin más contemplaciones ni derecho de primacía, según fuera viniendo, como en esos cajones de los cuartos de jugar que no presentan más tope para seguir admitiendo objetos que las circunstancias de estar ya llenos”.

(“Mis cuadernos de todo”, quinto prólogo del libro “El cuento de nunca acabar”, de Carmen Martín Gaite)

Este blog, mis cuadernos de todo, cumple hoy tres años. Gracias, un año más, por acompañarme en esta aventura, por leerme, por vuestros comentarios, por compartir mis textos. Para el próximo año prometo seguir emborronando mis cuadernos con historias, libros, películas, fragmentos de la vida cotidiana, paisajes, sueños…

¡Un abrazo y feliz año!

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La joven lectora

Te veo leyendo en la cama, concentrada en tu libro (el quinto de Manolito Gafotas, uno de Tea Stilton o de Kika Superbruja) y me emociono, joven lectora. A veces te quedas dormida con la lamparita encendida y el libro abierto. Otras mañanas descubro por una rendija de tu puerta que te despiertas pronto, enciendes la luz y sigues leyendo. Hago como que no me doy cuenta y te dejo leer, y viajo en el tiempo y me veo a mí misma hace veintitantos años devorando libros de Los Cinco o de Barco de Vapor.

Siempre te han gustado los cuentos. De pequeña te contábamos historias que pedías que repitiéramos una y otra vez. Después, los cuentos fueron llenando poco a poco a tu estantería (de Teo, las Tres mellizas, Garbancito, “Carlota y las semillas de girasol”, “La gran fábrica de las palabras”, “Charlie y la fábrica de chocolate” en versión adaptada…). Cada noche te leíamos uno. Luego empezaste a leer tú sola, primero mayúsculas, luego minúsculas, después cuentos más largos…

El primer “cuento largo” que leíste fue “Rosa está hecha un lío”, de Juan Carlos Chandro, que vino de las primas de Logroño. El verano pasado descubriste a Tea Stilton, una ratona que recorre el mundo con un grupo de amigas ratonas y a las que les pasan mil aventuras. Creo que es hermana o amiga de Gerónimo Stilton, otro gran éxito de la literatura infantil actual. Tu último descubrimiento han sido los de Manolito Gafotas. A ver cuál nos trae la abuela Pili esta tarde de la biblioteca del Tío Jorge.

A menudo preguntas que cuando te dejaremos leer “La historia interminable”. Has oído que es uno de los libros preferidos de tus padres y sabes que va de un niño que se mete en un libro y vuela a lomos de un dragón. Leer “La historia interminable” con 7 años tal vez sea demasiado pronto. Te quedan tantas historias por descubrir. Nosotros podemos aconsejaros, pero luego tú y tus hermanas (jóvenes lectoras de la habitación de al lado) iréis escogiendo vuestros propios libros y caminos.

Biblioteca Tío Jorge

(Jóvenes lectores en la biblioteca del Tío Jorge de Zaragoza, el pasado 24 de octubre, Día de las Bibliotecas).

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Corredoras

Admiro a mi amiga Eva, que hace unos meses dijo que quería empezar a correr. Se calzó las zapatillas, bajó al parque del Tío Jorge y no ha parado. Admiro profundamente a la gente, como Mar, Rosa, Jesús, que acaban de correr la Maratón de Zaragoza. Recomiendo especialmente las reflexiones de Rosa Balaguer en su blog: “Carta abierta de una madre (futura) maratoniana a sus hijos”.

Desde hace un tiempo, cada vez más amigos y conocidos van a correr. Algo tendrá la fiebre por el ‘running’. Es un deporte sencillo, que se puede practicar en cualquier lado, solo o acompañado. Se puede correr 1 kilómetro o 42. Sólo se necesitan ganas y unas zapatillas.

Yo tenía unas zapatillas viejas, ganas y poco tiempo. Pero empujada por mis hijas me estoy convirtiendo también en una aficionada a correr. A la vuelta de las vacaciones nos apuntamos las chicas y yo a una carrera popular (la 4K de San José), y no nos fue mal. Después descubrimos una escuela de atletismo (Zaragoza Atletismo) a la que pueden ir niños y padres a la vez. Tras dejar el fútbol y aficionarme después al patinaje, ya tengo extraescolar para este curso: correr. Me gusta correr con otros padres y madres y nuestro profe Sergio en la pista de La Granja. Y me gusta también correr sola por la ribera del Ebro, rozando el río, mirando la ciudad desde otro punto de vista, mientras intento encontrar mi ritmo.

carrera san josé

(Salida de la categoría 5 años en la carrera 4K de San José.
Foto de Julio Marín)

Y dejo una recomendación literaria para los que les gusta correr o leer o ambas cosas: “De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami, escritor y corredor, que un día decidió dejar el club de jazz que regentaba para dedicarse sólo a escribir  y a correr. “Escribir novelas se parece a correr un maratón (…) Mi nivel es extremadamente corriente (por no decir mediocre, un término quizá más adecuado). Pero eso no es en absoluto importante. Lo importante es ir superándose, aunque sólo sea un poco, con respecto al día anterior”.

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Ser madre es…

Ser madre, para mí, es:

-Mirar la vida desde otro ángulo
-Vivir con sueño y con alegrías y con algunas preocupaciones
-Disfrutar con ellas de los cuentos, de sus descubrimientos, de montar en bici, de hacer volteretas, de saltar olas…
-Pasar tardes enteras en el parque
-Sacar horas de donde no hay
-Ser paciente
-Ser flexible
-Reírme mucho y enfadarme a veces
-Hacer de mediadora
-Descubrir mis habilidades ocultas para las manualidades
-Convertirme en una experta en Dora, Bob Esponja, Caillou, Mérida
-Ver 10 o 12 veces “Charlie y la fábrica de chocolate”
-Responder a preguntas difíciles: “Vale, pero ¿cómo entran los bebés en la tripa de las mamás?”, “¿Por qué el señor que duerme en el banco no tiene casa?”, “¿Qué es la crisis?”
-Valorar las cosas importantes de la vida: un abrazo, una sonrisa, un beso
-Admirar cada día más a mi madre (un abrazo especial para ti)

Día de la Madre

¡Felicidades hoy a todas las madres!

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