Doce años

Ya han pasado 12 años de esta foto, es una de nuestras imágenes preferidas del álbum familiar. La primera foto que tenemos de las dos juntas, una de verde y otra de naranja, acurrucadas, tranquilas, tiernas. Como os adelantasteis seis semanas en el parto, nacisteis pequeñitas y tuvisteis que estar unos días en la incubadora hasta que engordasteis un poco. Luna llegó a casa una semana antes que Vega. Y ese día, esa foto, fue vuestro primer momento juntas fuera de mi tripa.

VegayLuna 001

Qué suerte tener una hermana melliza (y una mayor que os abre camino). Compartís habitación, amigos, equipo de fútbol, momentos, experiencias… Cada una a su manera. Parecidas pero diferentes, cómplices y complementarias. A veces el desorden de una saca de quicio a la otra. Os contagiáis una a otra la creatividad y la alegría. Torbellinos ya más calmados que hace unos años. Compartís secretos que no nos contáis. Os ayudáis con los deberes: explícame estos problemas de matemáticas y yo te ayudo con las rimas. Vais juntas a la aventura, aunque a veces cada una decide ir por una calle distinta.

Me gustan vuestros cumpleaños más que los míos: los nervios y la emoción con los que vivís los días previos, los planes con la familia y los amigos. Doce años, os creéis mayores, os hacéis mayores. Me encanta veros crecer, ver cómo elegís vuestro camino, con vuestras certezas y vuestras dudas. Luna, no pasa nada por no saber aún qué quieres ser de mayor, serás muchas cosas. Vega, serás lo que quieras.

Llevo unos días mirando fotos emocionada en las carpetas del ordenador. Cientos de fotos desde esa primera: cumpleaños, viajes, partidos de fútbol, carreras… Cuántas risas y líos y buenos momentos. Como ese vídeo del año que os apuntamos a la extraescolar de baile y en la exhibición de fin de curso decidisteis ir por libre. Todos los niños seguían el ritmo de la música, las indicaciones de la profesora, todas en orden… menos vosotras, corriendo por la pista y dando volteretas. Las gradas estaban llenas, los padres grabando la actuación (alguien nos pasó después el vídeo), y nosotros no sabíamos si reírnos o enfadarnos. Nos quedó claro que ese no era vuestro sitio. Al año siguiente os apuntamos a fútbol y patinaje. De vez en cuando nos ponemos el vídeo en casa y reímos hasta llorar.

Voy por la calle caminando o pedaleando rápido, dándole vueltas en la cabeza a mis dudas, a los planes pendientes, a recados, a escritos, a sueños por cumplir. Y llego a casa, y ahí, en medio del jaleo de una casa de cinco con tres adolescentes, está la calma. Mi refugio. Sois vosotras. Hoy jugaréis partido de fútbol, soplaréis las velas, abriréis regalos, jugaréis con los primos, os achucharemos, protestaréis un poco cuando os pida otra foto. Y, con todo el barullo, desde una esquina intentando que no se me note, tal vez se me escape una lagrimita.

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Archivado bajo maternidad, Zaragoza

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