Cuarenta años

El 23 de noviembre de hace justo 40 años fue miércoles. Leo en ‘El País’ de ese día (gracias, Ana y familia riojana, por el regalo) el borrador de la Constitución que se estaba gestando. Decía que España sería una monarquía parlamentaria, con pluralismo político y libertad de expresión. También leo una entrevista con el primer ministro marroquí hablando del Sáhara. En páginas interiores aparece la reividicación del último atentado de ETA. En la quiniela había un Zaragoza-Calvo Sotelo en Segunda. Aquella temporada el Zaragoza acabó subiendo a Primera. Y en los breves leo que han detenido a unos niños por robar el bocadillo a otro en un colegio. El periódico costaba 15 pesetas.

Mientras, en Zaragoza, Pili cumplía las 40 semanas ese día. Por la mañana fue a revisión en el Clínico pero le dijeron que aún estaba verde y que se fuera a casa. Pili y Luis Ignacio fueron a comer a casa de Juli y Félix. Todos estaban a punto de estrenar título: de padres y de abuelos. En la familia nos gusta mucho contar historias de los nacimientos. Cuenta mi madre que no comió mucho, que todo fue muy rápido, que enseguida se puso de parto, que mi padre no fue a trabajar al Colegio Alemán esa tarde, que en el taxi ella gritaba mucho, que llegaron al hospital y la pasaron directamente al paritorio. Que en unos minutos, antes de las 16.30, ya había nacido yo. Era el 23 de noviembre de 1977.

Paula 19770001

“Paula es nacida en el 77. Noviembre del 77. A los pocos días nevó y eso debe ser muy buena señal…”, cuentan mis padres en el prólogo del libro ‘El fascinante campamento del Cid’, mi primer libro. Lo escribí con 15 años a la vuelta de unos campamentos y se quedó perdido en alguna carpeta de casa. Mis padres y mi hermana lo han rescatado, y lo acaban de editar en la ‘Editorial Peponerías’. Es un ejemplar único, con motivo del 40º aniversario de la autora. Es un regalo maravilloso.

“A veces nuestras hijas nos asustan un poco. Por su desenvoltura. Por su capacidad de imaginar proyectos en los que involucrarse y por su valentía en llevarlos adelante. Nuestra mirada sobre ellas tiene también un toque de orgullo, queremos creer que solo un toque, porque nuestra aportación a lo que hoy son no es calibrable. ¿Qué influye en el devenir de una persona, en su peripecia vital? Igual ni merece la pena rastrear, basta con reconocer el soplo, a veces suave, a veces violento, del azar”, dicen nuestros padres en el prólogo.

La historia continúa…

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9 comentarios

Archivado bajo educación, maternidad, periodismo, viajes, Zaragoza

9 Respuestas a “Cuarenta años

  1. Qué bonito…. y vaya regalo para recordar, Paula! Felicidades!

  2. Carmen Calvo

    Querida Paula, tu generosidad es tanta que eres tú la primera que nos vuelves a “regalar” otra bonita historia incluso por tu cumpleaños. Me alegro mucho de que un buen día nuestros caminos se cruzaran y, como alguna vez nos hemos confesado, algo pasó, de alguna manera “conectamos”. El mundo necesita más personas como tú y soy muy feliz de que tú, de alguna manera, formes parte de mi mundo. ¡¡Felicidades cuarentañera!!

  3. Ana González

    Una historia que seguro nos traerá muchas y muy buenas historias…Como esta que acabas de regalarnos. Cuanto ha dado de si esa niña.y cuanto nos queda por saber de ella. Por muchas historias, muchos relatos, muchas emociones, muchos abrazos, mucha valentía, muchos proyectos en los que seguirse involucrando. Felicidades¡¡¡.

  4. Natalia

    Hermoso lo que narras y como lo narras. Con esos padres no es de extrañar esa hija. Enhorabuena a padres, abuelos y hemana (desconozco si hay alguno mas)… sois un ejemplo de educar en valores, de unidad y de amor puro. Abrazo a todos. Siente el mio, caluroso, apretado.. ese para ti. Beso

    • Muchas gracias por tu abrazo y tus palabras tan bonitas. Creo que cada persona somos la suma de muchas influencias. Y mi familia tiene mucho que ver en lo que soy. Ah, y solo tengo una hermana (María), que es guapa, lista, deportista, sensible y también va a ser trimadre dentro de poco. Besos para ti

  5. PD Añado que la foto me la hizo Manolo Fortuny, jesuita amigo de mis padres del barrio del Picarral de Zaragoza. Desde hace años vive en el Chad. No sé si llegará internet hasta su pueblo. Si llega, le mando un abrazo muy fuerte.

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