En qué pienso mientras corro

Salgo de casa y doy las primeras zancadas por el paseo Longares, al principio con un poco de pereza. Los primeros dos kilómetros son los que más me cuestan. Me gusta más el calor que el frío, el verano que el invierno, madrugar que trasnochar, las carreras largas que las cortas. ¿Voy hacia el Parque del Agua o hacia la Alfranca? Hoy me apetece más río abajo, es un camino más tranquilo y me gusta sentir que me alejo de la ciudad. Me gusta correr por caminos solitarios, entre maizales, junto al Ebro, mientras el perfil de la ciudad se va quedando atrás. Repaso mentalmente mi lista de recados: tengo que hacer la compra, ordenar ropas, terminar de una vez de clasificar las fotos de las vacaciones, hacer la comida, algo rico, contestar varios mails, actualizar el blog, devolver un libro en la biblioteca, darle vueltas a esa idea que me persigue para otra novela… Aparco lo demás y corro. Dice Murakami que correr maratones y escribir novelas son actividades parecidas, que requieren esfuerzo, concentración, constancia. En algún sitio leí que cuando uno empieza a correr no se plantea correr una maratón, simplemente surge. Hace dos años, no me atrevía a apuntarme a carreras de 10 kilómetros porque creía que no lo iba a aguantar. Luego, simplemente, llegó el momento. Disfruté y sufrí en mi primera maratón, hace unos meses, en Castellón, con mis amigos jabatos. ¿Dónde correremos la próxima? Porque sabemos que habrá una próxima.

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Foto de Ramón Ferrer, en el trail de Osán.

Sigo corriendo esta mañana de primavera. Voy a un ritmo cómodo, sin reloj. Me gusta correr por sensaciones, como nos decía Sergio, nuestro primer entrenador, nuestro guía jabato. ¿Y yo por qué corro? Corro porque me gusta, porque me sienta bien, porque me gusta correr sola y acompañada, porque corriendo he hecho grandes amigos, porque intento ir más allá, porque correr y volar se parecen, porque correr y escribir, como decía Murakami, son actividades complementarias. De pequeña quería ser escritora y jugadora de balonmano. Luego fui madre, periodista, escribí una novela y descubrí mi afición tardía por las zapatillas de correr. Me gustan unas moradas con las que corrí mi primera maratón. Mis hijas también tienen zapatillas de correr y dentro de poco correrán más que yo. Me gusta cuando vienen a animarme a las carreras, como la media maratón de Zaragoza, que pasa muy cerca de casa. O la llegada de la Roncesvalles-Zubiri, mi carrera preferida, por el Camino de Santiago. Cada vez disfruto más corriendo por el monte. Me encanta descubrir nuevas rutas por Cervera. Aún pienso si soñé aquel día del verano que se me cruzó un ciervo en el camino. Era real. Correr y soñar también se parecen. No sé qué hora es ni cuánto tiempo llevo corriendo. Ya veo las torres del Pilar arañando las nubes. Vuelvo a la ciudad y a mis quehaceres. Qué bonito está el campo en primavera. Cómo me gusta correr. Me acuerdo de una frase de Kilian Jornet: “No es más fuerte quien llega primero, sino aquel que disfruta haciendo lo que hace”.

PD. Este texto forma parte del libro “Jabatia: Y tú, ¿por qué corres?”, de Sergio Muro. Se presenta este sábado a las 11.00 en la feria del corredor de la Media Maratón de Zaragoza. Mientras, yo estaré corriendo por los montes en Boltaña, como buena jabata.

portada Jabatia2

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4 comentarios

Archivado bajo deportes

4 Respuestas a “En qué pienso mientras corro

  1. Ana González

    Lo cuentas tan fácil y tan bonito que dan ganas de correr contigo….Yo te sigo animando desde aquí a correr, a escribir, a soñar, a disfrutar…Gracias Paula

    • ¡Gracias! Sigo corriendo, escribiendo, soñando y siempre disfrutando. Con una familia maravillosa detrás y los amigos que me acompañan me siento superheroina con superpoderes. Besos

  2. Me emociono al leerte, Paula. Yo también corro porque me gusta, porque cruzo puentes, porque veo cómo cambia el cielo, porque sigo el curso del río, porque imagino próximos viajes, porque me sirve para repasar mis listas. Y hago como Murakami, no pensar en sustancia en nada. Y seguir corriendo en mitad de ese artesanal vacío que son las calles y los caminos de mi ciudad. Y sí, es algo estupendo. Besos y felices carreras.

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