Liantas como Celia

En nuestra casa, Celia es una heroína. Celia es una niña de 7 años, rebelde y preguntona, que no entiende a los mayores, fascinada por los cuentos de hadas, con cara de buena y siempre dispuesta a hacer alguna trastada. Celia nació de la imaginación de Elena Fortún, en unos cuentos publicados en los años 30. En 1993, TVE adaptó algunos de los libros a una serie, dirigida por José Luis Borau y con guión de Carmen Martín Gaite. La serie tuvo mucho éxito pero fue cancelada después de seis capítulos por problemas económicos.

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Nuestros tíos y primas de Logroño nos regalaron la serie el verano pasado. Y Celia se ha convertido en un ídolo en nuestra casa. Nuestras chicas cantan la canción de cabecera (“Celia, hija mía, ¿qué vas a hacer con tanta fantasía?…”) y se saben de memoria diálogos enteros (“Siempre es pronto cuando me aburro y tarde cuando me lo estoy pasando bien”, repiten las palabras de Celia). Y hasta usan al personaje para justificarse cuando las pillamos en algún lío: “Es que somos liantas como Celia”. A mí también me gusta; Celia es moderna, crítica, atrevida, rebelde.

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Y hace poco nos prestaron los cuentos reeditados. Leo el prólogo de Carmen Martín Gaite, “Pesquisa tardía sobre Elena Fortún”, y descubro la historia fascinante de una mujer adelantada a su tiempo y que no tuvo una vida fácil. Elena Fortún era el seudónimo de Encarnación Aragoneses, nacida en Madrid en 1886 y casada años después con un primo suyo militar. Tuvieron dos hijos y el pequeño murió cuando tenía 11 años. Ella había estudiado Filosofía y Letras y le gustaba escribir, pero no fue una escritora precoz. Hasta que entró en contacto con un club de mujeres de Madrid: el Lyceum Club, al que muchos despectivamente llamaban “el club de las maridas”, y que se considera un nido del feminismo español. La intelectual María de Maeztu fundó este club, donde se reunían muchas madrileñas de la burguesía ilustrada. Estuvo abierto desde 1926 y hasta 1939. Tras la guerra, Encarnación y su marido tuvieron que exiliarse, primero a París y luego a Buenos Aires, donde sobrevivieron gracias a colaboraciones periodísticas. Su marido se suicidó en 1948, mientras ella estaba de viaje en Madrid. Tras vivir en varios lugares, finalmente se instaló en Madrid, donde murió en 1952.

Qué pena que Elena Fortún y Carmen Martín Gaite no puedan regalarnos más historias. Qué pena que no se rodaran más capítulos de la serie “Celia”. Seguro que un día como hoy Celia, Elena o Encarnación y Carmen se vendrían con nosotras a liar un poco, tomar un chocolate o unas tapas y celebrar el Día de la Mujer.

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1 comentario

Archivado bajo cine, TV y series, literatura, revoluciones

Una respuesta a “Liantas como Celia

  1. Ana González

    Me encanta haber contribuido a redescubrir a Celia y a Elena Fortún. Pero fue otra mujer de la familia, la tía Margarita, la que pensó que regalarles a mis hijas Celia era buena cosa. Decía que era tan lista como mis hijas y que seguro que soñarían como ella. Seguro que todas estas mujeres que nos precedieron estarían dispuestas a ir hoy con nosotras a liarla y a exigir que no volvamos 40 años atrás, que llegar hasta aquí nos ha costado mucho. Feliz y reivindicativo día de la Mujer

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