El almacén de patatas sigue ahí

De vez en cuando nos gusta volver a nuestro antiguo barrio, pasear por la calle Predicadores, enseñarles a las chicas las ventanas de la que fue nuestra casa, las tiendas donde comprábamos, el bar irlandés de las Murallas donde tomábamos café, el portal de mi casa en la calle de Las Armas. Me gusta volver y ver que algunas cosas cambian (abren nuevos negocios, se reforman algunas viviendas, pasa más gente) y muchas otras siguen igual.

calle predicadores

Como el almacén de patatas enfrente de nuestra casa. Con ese aire popular de tienda de pueblo, los sacos de patatas y legumbres por el suelo, las botellas apiladas, la báscula, sus dos puertas, el almacén destartalado al fondo y el cartel en la fachada: “Francisco Díez. Almacén de legumbres y patatas”.

almacén de patatas

O la Fábrica de galletas Villacampa, donde huele a mantequilla y a pastas recién hechas. Atiende el mismo señor, que hace años que pasó la edad de jubilación. Y las magdalenas siguen siendo exquisitas. En la misma acera aguanta el Papeo, con sus bocadillos y su aire kitsch. Y la Matilde, un restaurante de los que aparecen en las guías y con una clientela distinta a la del almacén de patatas. El estanco se ha mudado a un local más grande. La joyería-relojería donde llevamos alguna vez el reloj a arreglar ha cerrado. En la esquina con César Augusto ha abierto una nueva taberna que anuncia tapas y cafés. La pintada del callejón del Arpa sigue en su sitio:

pintada

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5 comentarios

Archivado bajo Zaragoza

5 Respuestas a “El almacén de patatas sigue ahí

  1. Emilio

    Me gusta tu relato escrito con cariño y buenod recuerdos de la infancia. Gracias

  2. ¡Cuántas veces he comprado en ese almacén de patatas con mi madre! Y todavía lo seguimos haciendo de vez en cuanto. Y cuántas veces he saboreado las mejores palmeras de chocolate de Villacampa y me he parado en su escaparate solo para sentir mejor el aroma que sale de su interior. Y, cuántas pirolas en el papeo cuando el Luis Buñuel estaba en la antigua cárcel de mujeres, actual colegio público Santo Domingo. La vieja tienda de colchones ya no está ni la tienda con los panales de abajes, pero Predicadores y alrededores siguen conservando muchas cosas. Gracias por recordárnoslo.
    Besicos enoremes

    • ¡Cómo me gusta descubrir estos recuerdos compartidos! Me encanta pasear por la calle Predicadores y el barrio de San Pablo, y ver las tienditas, la gente, la vida… Seguro que tú guardas muchas historias de estas calles. Muchos besicos

  3. Yolanda-Roxi

    La pintada del callejón me ha recordado una frase q me encantó d un anuncio d zapatillas (creo q camper, pero bueno):
    “Cuando camino aparco donde quiero”

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