El río

Me gusta vivir al otro lado del río, en la Margen Izquierda, cruzarlo a diario por alguno de sus puentes, dejar que la vista se pierda en el horizonte y mis pensamientos se enreden con la corriente. A veces bajo a la orilla a tocar el agua y otras le hago fotos desde lo alto. Un piragüista, una gaviota, el reflejo del Pilar, la silueta del Moncayo, el perfil de los puentes.


Me gusta vivir nuestro río, el Ebro, y asomarme a otros:

“El agua bajaba algo revuelta, marrón, con ramas y hojarasca flotando a la deriva. El río era la arteria que alimentaba a la ciudad: por el río llegaban los tesoros de oriente, los medicamentos, los trajes, las noticias, el opio. Se lavaba la ropa y la conciencia, se pescaba el alimento de los barrios pobres, se depositaban los cadáveres que no debían aparecer. Por el río se escapaban los hijos de familias acomodadas a colegios extranjeros, los sueños oxidados, aquellos que iban a cumplir el servicio militar, los aventureros en busca de fortuna. La ciudad existía porque el río no cesaba de fluir. Se llevaba en los oídos, en las pupilas, en el aire, con ligero aroma a pan de rana y pescado podrido. La ciudad era el río, y el río nunca se sabía con qué pie se había levantado”.

(“Cuando estás en el baile, bailas”, Mario de los Santos y Óscar Sipán
XVI Premio de Novela Negra de Getafe)

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4 comentarios

Archivado bajo literatura, Zaragoza

4 Respuestas a “El río

  1. A mi tambien me encanta vivir en ciudades con agua. Es una de las cosas que echo de menos aqui, no tener un rio o una playa donde ir a pasear… Recuerdo que en Toulouse vivia al otro lado del rio. Disfrutaba mucho de mi paseo de vuelta a casa y tener que cruzar el puente, el mas feo de todos, lo que me daba vistas a los mas bonitos… Vi muchos atardeceres reflejados en sus aguas…
    Tambien tengo recuerdos menos romanticos, como aquella vez que el viento me empujo con fuerza contra la pared y pense que no llegaria nunca al otro lado, o aquellas pocas en que los magrebies de la plaza me cerraron el paso intentando intimidarme…
    Si pudiera elegir, elegiria vivir donde hubiera agua.
    Precioso extracto el que has elegido para acompaniar tu entrada.
    Un abrazo.

  2. Paula, da gusto leerte. He tirado a mi río un par de besos y ha prometido dártelos cuando pasen por Zaragoza.

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