Aquellas viejas ventanas de madera

Aquella chica de 21 años y mucha ilusión cruzó la puerta del periódico centenario un 1 de julio. Reunieron al grupo de becarios en una sala y les explicaron los horarios, las distintas secciones y unas nociones del programa informático (“el 400”, le llamaban, ni idea por qué). Se supone que de periodismo ya sabían y, si no, lo aprenderían mirando alrededor. Del primer día recuerda la charla y aquellas viejas ventanas de madera, robustas, inmutables al paso del tiempo.

Pasaron varios veranos e inviernos, muchos artículos, cambios personales, cambios de compañeros, cambios de nombre (de “periódico” a “producto”), crisis varias, dudas. La profesión sufre ahora una gran crisis. Los periódicos pierden lectores, credibilidad, publicidad, trabajadores, derechos laborales (En España se han perdido más de 6.000 empleos en los medios de comunicación en los últimos cuatro años). Los medios tratan de adaptarse a unos tiempos convulsos. Nadie tiene la varita mágica. Algunas voces optimistas apuntan que los tiempos de crisis también son tiempos de oportunidades. Surgen pequeñas iniciativas de emprendedores en Internet. Muchos de ellos trabajan desde su casa o en una oficina pequeña sin ventanas robustas de madera.

Hoy 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) convoca diversas concentraciones en todo el país bajo el lema “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia”.

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2 comentarios

Archivado bajo periodismo

2 Respuestas a “Aquellas viejas ventanas de madera

  1. Darío

    Lamentablemente, cuando ocurre como ahora que todo se convierte a moneda corriente y oferta-demanda, cuando se traducen cuestiones tan importantes para una sociedad como su calidad de vida, educación, sanidad o en este caso la libertad de expresión, acaban cometiéndose injusticias.
    Yo también soy optimista, pienso que de todo esto acabaremos haciendo crítica adecuada para mejorar lo mejorable que es mucho, Internet ya es el esperanto, y se está convirtiendo en el gran mercado de la información para muchos.

  2. Ya no quedan ventanas de madera.

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