Mi primer viaje en tren

No recuerdo bien cuando fue mi primer viaje en tren. Puede ser que fuera aquel verano que fui a una granja-escuela en Chiprana (cerca de Caspe). O puede ser que fuera con el Canfranero, una línea con mucha historia que une Zaragoza con el Pirineo (antes también llegaba hasta Francia y quién sabe si volverá a hacerlo…). Después he montado en regionales, Talgos, AVEs, trenes de cercanías e Interraíl. Me encanta viajar en tren. Me gusta ver pasar los paisajes por la ventanilla, dejarme mecer por el traqueteo, dormitar o leer, charlar, soñar viajes, imaginarme las vidas de los pasajeros del vagón… o responder preguntas de nuestras hijas. 

Ayer fue el primer viaje en tren de las mellizas: Zaragoza-Madrid. Regalo de las chicas al padre por su cumpleaños. Lara, la mayor, presumía de que ella ya se había montado una vez en tren y les explicó a sus hermanas cómo se bajaba la bandejita, dónde estaba el baño, cómo se ponían los auriculares. Si alguien pretendía dormir en el vagón 6, le fastidiamos el plan. Fue hora y media sin callar: “¿Se dice Madrid o Madriz?”. “Madrid se parece a maíz”. “¿Madrid es de Marina?” (la prima Marina vive en Madrid). “¿Se puede comer chicle en el tren?”. “¡Quiero ventanilla!”…

En Madrid nos dio tiempo de pasear por el Retiro con Marina y Pedro; escuchar 15 o 20 veces la historia de cuando a Pedro y su grupo le robaron los instrumentos (si a las chicas les gusta una historia, obligan al narrador a repetirla sin descanso); subir en el bus turístico; comer en el Mesón de la Tortilla; tomar un café con tarta cerca de la calle Mayor; comprar unos gorros de reno en el mercadillo navideño dela plaza Mayor; entrar al Caixa Forum (donde nos llamaron la atención por jugar al escondite) y volver a la estación.

En el viaje de vuelta nos tocó en Preferente (cosas de las ofertas de Internet, que a veces es más barato viajar en primera clase que en Turista). Pensábamos que las chicas se dormirían, pero no hubo manera. Descubrieron que regalaban toallitas y que había merienda. Luna se comió todo: bocadillo de sobrasada, tarta, bombón y repitió. Luego las mellis se hicieron amigas del viajero del asiento de al lado, Rafa, un señor simpático de Huesca. Ellas le hablaban de su cole y él les enseñaba fotos de sus nietas.

Conclusiones del viaje a la mañana siguiente:
Lara: “¿Lo puedo contar en mi clase?”
Vega: “Madrid es muy grande y hay que andar mucho”
Luna: “¿Cuándo iremos a China en tren?”

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4 comentarios

Archivado bajo viajes

4 Respuestas a “Mi primer viaje en tren

  1. Marina

    En Madrid queremos más visitas como esta. Un beso enorme.

  2. Ana González

    Quiero hacer un viaje en tren asi de entrañable…Y claro que si, Madrid es de Marina.. ella lo conquistó

  3. Cruci

    Recuerdo mi primer viaje en tren cuando yo tendría 9 años. Fuimos Pedro Juan y yo con el tío Nolasco a visitar a una tía monja que vivía entonces en Torrijo de La Cañada (cerca de Calatayud).Primero fuimos a Soria en autobús y despues en tren. Era un tren muy lento y a Pedro Juan le daban miedo los túneles . En fin nada tiene que ver este recuerdo con el que tendrán Lara, Luna y Vega cuando sean mayores, pero si…para mi fue muy importante y un privilegio poder conocer el tren tan pronto. La tía Mila os contará algún día cuando ella en Castejón, se equivocó de tren y fue a Zaragoza en lugar de ir a Logroño…

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