Yo no quiero ser una superwoman

Soraya Sáenz de Santamaría ha vuelto a trabajar a los diez días de dar a luz. Mucha gente aplaude su dedicación y capacidad de trabajo. Ya pasó antes con otras mujeres en la primera línea política, como Carme Chacón o la ex ministra francesa Rachida Dati. Estos días he leído a muchos columnistas (hombres y mujeres) que argumentan que la conciliación es un derecho, no una obligación.

Leo en un reportaje de El País (“Sí al derecho, libertad para ejercerlo”) a un médico, el ginecólogo Bernabé Hurtado de Mendoza, que asegura que “una recién parida, si el parto ha ido bien, independientemente de su edad, con un mínimo descanso de 48-72 horas está en perfectas condiciones para trabajar en la medida en que ella lo desee y pueda físicamente”. Sigo leyendo e indignándome, y me entero de que “el marido de Soraya Sáenz de Santamaría se ha tomado los 13 días del permiso de paternidad y la pareja tiene una salus en casa, una profesional que les ayuda y les enseña a atender a Iván”. Qué bien, una salus, supongo que será algo así como mi tía Asun que nos ayuda con las chicas y sin la cual nuestra casa no funcionaría.

Y me indigno con este falso debate que se ha creado sobre la libertad de la mujer para decidir si quiere o no disfrutar al completo de su baja maternal. No oigo que nadie diga que 16 semanas de baja maternal es muy poco tiempo y 13 días de baja paternal, una vergüenza. Parece que la conciliación sea un lujo prescindible, y más en tiempos de crisis.

En política los gestos son muy importantes. Y los representantes públicos son un ejemplo con lo que dicen y lo que hacen. Tengo claro que renunciar a disfrutar los derechos es no valorar lo que ha costado conseguirlos, es infravalorarlos públicamente y lanzar un peligroso mensaje a la sociedad. ¿Si ellas pueden, por qué no las demás?

No digo que conciliar signifique que la mujer se quede en casa cuidando del bebé. Debería ser que tanto el padre como la madre dedicaran a la crianza el tiempo que requiere, con o sin ayuda de una salus, sean o no polític@s. Y que ese tiempo no supusiera una renuncia profesional. Que ni ellos ni ellas se vieran obligados a elegir.

Yo no quiero ser una superwoman, como Soraya, Carme o Rachida. Hay muchas otras mujeres anónimas a las que admiro y que son un ejemplo de lucha diaria. Yo bastante tengo con buscar ese difícil equilibrio entre ser madre, trabajadora (con jornada reducida), compañera y mujer con aficiones propias.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “Yo no quiero ser una superwoman

  1. Ana González

    Los gestos cuentan y estas mujeres “vip” deberían tener el gesto de predicar con el ejemplo, en apoyo del resto de mujeres, cuyas vidas y tiempos de crianza son “hermosamente reales”. Todavía queda mucho para la conciliación real, empecemos por exigirla nosotras.

  2. Helga

    Me ha gustado mucho esta entrada, secundo una a una tus palabras. Especialmente la frase “Tengo claro que renunciar a disfrutar los derechos es no valorar lo que ha costado conseguirlos, es infravalorarlos públicamente…”. Y yo tampoco quiero ser una superwoman. Pero, desde luego, me siento mucho más superwoman que Soraya… es difícil serlo con una “salus 24 horas” en casa. Un abrazo!

  3. Cada día veo a muchas superwomen: en la entrada del cole, en la redacción del Heraldo, en la fila de la frutería… y no son Soraya ni tienen ‘salus’. Aún nos queda mucho que reivindicar. Un abrazo!

  4. Manolo

    Yo conozco a una superwoman que trabaja sola, de 21,30 a 1,30, limpiando y aseando las estancias para que las woman y los man encuentren todo a su gusto a las 8 de la mañana. Está embarazada y no cobra plus de nocturnidad.

  5. ana

    Seguramente, que todos conocemos casos de “superwoman” que no están valorados y sobre los que podríamos estar nombrando y comentando durante días.

    Creo que nadie ha dicho, que porque haya mujeres que se incorporen de manera inmediata a su puesto de trabajo después de dar a luz, las demás tengamos que hacerlo, por lo tanto el debate que existe en la calle me parece absurdo.

    Considero que con este tipo de debate y de crítica, se está faltando al derecho más importante de todo ser humano que es la libertad de elegir por la que muchos han “sacado pecho” (éstos son los mismos que lo están criticando).

    Todas las mujeres que hemos dado a luz en condiciones normales, sabemos que en una semana estamos prácticamente recuperadas, otra cosa es, que tenemos el derecho y el privilegio de estar en casa 16 semanas para adaptarnos a nuestra nueva vida y disfrutar del bebé (derecho con la que estoy totalmente de acuerdo a pesar de que yo fuí una de las que se incorporaron a los 15 días y con cesárea y no me considero ninguna “superwoman”).

    Se nos ha llenado la boca de que queremos la igualdad laboral, y cuando una mujer (sea del partido que sea) decide acortar su baja laboral, nos echamos encima.

    ¿Dónde esta la igualdad?

    Por favor dejemos que todo el mundo decida hacer con su vida lo que quiera y de debatir si tiene una persona que le ayude en casa o no. Siempre habrá gente más guapa, más alta y con más dinero que nosotros…

  6. ¡Gracias por vuestros comentarios! Creo que demuestran que el tema de la conciliación es fundamental y falta un debate en serio sobre él. Ana, por supuesto que defiendo la libertad de elegir. Solo quería llamar la atención sobre lo importante que son los gestos de las madres y padres que están en primera fila. Ojalá todos pudieran disfrutar de ese derecho y privilegio que es estar 16 semanas (o un año, como en muchos países) en casa con el bebé.

  7. Darío

    Siento desilusionar, pero vivimos en una sociedad donde la mayor crisis que existe es la de valores, entre ellos está la sinceridad, honradez, respeto, etc. Hace mucho que dejaron simplemente de ser rentables para la mayoría, ya que lo que prima es la solución inmediata, los ídolos de la juventud son Cristiano Ronaldo, Mesi e incluso Belén Esteban o Shakira. Así las cosas, cuando legítimamente se consiguen mejoras sociales para las mujeres y familias so pretexto fundado de que es necesario aumentar la natalidad, que los papas y mamas se impliquen en la educación de los hijos, etc. No caen en la cuenta ciertos elementos, que esto es a costa del vil metal, que mientras el papá o mamá dejan de trabajar 14 horas, para dedicarse a sus hijos están siendo menos productivos y eso necesitará la comprensión de los poderes que corresponda (empresa, administración, gobierno).
    Todos los días convivo con superwomans y me las encuentro en muchos sitios, pero a mi tampoco me encaja el discurso, ya que superwoman es una mujer con ojeras, muy cansada, sin tiempo apenas para ella, y si, los gestos en política son importantes y este es uno pésimo de que el fin (el triunfo personal) justifica los medios.
    Yo seguiré haciendo lo que pueda con mis 24 horas al día.
    Ánimo a todas las superwoman.

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