Prohibido entrar con niños

Leo por ahí (vía @ewawheel) que en Bilbao hay un restaurante que no deja entrar a niños porque molestan. “Reservado el derecho de admisión a quien con su comportamiento incívico […] cause molestias a otros usuarios, y también a los menores de edad, acudan solos o acompañados”, reza el cartel situado en la puerta del restaurante Style, un céntrico establecimiento de Bilbao.

El sentido común ya nos dice a los padres de niños pequeños donde podemos y no podemos ir con ellos, no hace falta ninguna prohibición. Es más, me dan ganas de ir con las tres y que nos echen.

No vamos a restaurantes con ellas, salvo ocasiones muy puntuales en vacaciones. Tenemos localizado un VIPS en un centro comercial de Guadalajara, a mitad de camino de nuestros viajes Zaragoza-Cáceres, donde les regalan globos y pinturas, y hasta los trabajadores sonríen cuando nos ven entrar (aunque sean sonrisas un poco forzadas). Comemos rápido unos espaguetis, unas croquetas, una ensalada o una hamburguesa con patatas, y nos vamos a pasear para no molestar mucho.

Una vez, en un museo de Zaragoza, nos pusieron un vigilante de seguridad a seguir nuestros pasos. No era para protegernos de ningún malo, era porque nos vieron entrar con tres niñas pequeñas un poco movidas. O sea, que los malos éramos nosotros. Era un poco incómodo ver una exposición con la sombra detrás, y nos fuimos. Y juro que ese día nuestras hijas aún no habían “liado”.

No dejan de ser anécdotas, pero hacen pensar. Por favor, no hay que tener miedo de los niños.

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3 comentarios

Archivado bajo maternidad

3 Respuestas a “Prohibido entrar con niños

  1. Tienes toda la razón Paula: no hay que tener miedo de los niños. De lo que debemos tener miedo es de la gente que piensa como la propietaria del restaurante Style. Personas que, por lo visto, nacieron con 18 años y que repudían a todos aquellos que no piensan, visten y actúan como ellos. Ahora son los más pequeños, pero más tarde vendrán los ciegos -¡es que me molesta el clic-clic de sus bastones!-, la tercera edad -¡asustarán a los gafapasta que vengan al local!- o los pakistaníes -es que… su vestimenta no hace juego con la decoración del bar, dirán-. A esa clase de gente sí que habría que prohibirles la entrada a los restaurantes.

  2. Una vez en la Aljafería fuimos un grupo de gente, con niños (claro) civilizados, pero alguno suelto, organizaron un dispositivo de seguridad avisando unos a otros con los walkies, aquello parecía una persecución, además sin ningún recato, alguno de los padres se mosqueo un poco, pero al final decidimos tomarlo como algo divertido, nosotros fuimos “la diversión del día” y nuestros niños visitaron el palacio con toda normalidad.
    Un saludo, madre del hilarión
    José

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