Cuelgo las botas

Las Apañadicas nacieron en una noche de verano. Nos juntamos varias amigas en un bar (aquel verano nos juntamos muchas veces en las terrazas o bares después de trabajar, ay, qué tiempos aquellos) y decidimos que por qué no hacíamos un equipo de fútbol. Tiene mucho mérito montar un equipo de fútbol femenino de la nada. Ahí estábamos las dos Raqueles, Elena, Esther, Lara, yo, no recuerdo si también Ricardo, nuestro primer míster… No sé a quién se le ocurrió, porque realmente había poca base. Solo Raquel C. había jugado a fútbol en un equipo alguna vez. Otras habíamos practicado otros deportes y habíamos dado patadas en el patio del colegio. Otras no eran muy deportistas, pero no era importante; la cosa era estar dispuestas a echar unas risas. Fichamos a la Garú de portera, a otra Elena y a unas cuantas más. Y nos lanzamos al ruedo.

En el primer partido, en Garrapinillos frente al Manicomio, no sabíamos cómo se sacaba del centro del campo. ¡Jajaja! Nos cayeron unos cuantos goles. Hemos tenido goleadas históricas, de esas de perder 20-0, pero nuestro objetivo de hacer deporte y pasárnoslo bien se cumplía con creces. Incluso entrenábamos. Sí, uno o dos días a la semana, en las pistas ¡descubiertas! de la Hípica, ¡a las 9 de la mañana!, también en invierno. Luego nos íbamos a almorzar y a trabajar. Ah, se me olvidaba: el nombre. Conseguimos una subvención dela APA (Asociación de Periodistas de Aragón) y debíamos usar su nombre. Llamarnos el equipo APA sonaba un poco feo y alguien propuso APAÑADICAS, que le pegaba mucho a nuestro espíritu de superación y diversión.

El equipo fue creciendo, unas lo fueron dejando por distintos motivos, hicimos nuevos fichajes (María, Ana, Cris, Cristina P., Miriam, Silvia, Amparo, Inés, Lucía, Mar, Laura, Vane, Elena, Belén, Raquel, Carol, Bea, Azu, Fany… la lista es muy larga, seguro que me dejo alguna); hemos ido cambiando de entrenador (gracias, Pablo, Jesús y Dani), y hemos tenido aficionados que nos han seguido por los pueblos de Aragón. Y nuestro juego ha mejorado mucho, muchísimo. Ya no peleamos por ser penúltimas; ahora aspiramos a ganar la Copa. En los últimos años se han incorporado futbolistas con experiencia y hasta las veteranas hemos mejorado un poco. Esta temporada hemos tenido los mejores resultados de nuestra historia.

Han pasado diez años de aquella noche en el bar. Y tres hijas en mi cuenta. He seguido jugando después de los embarazos. No he afinado mucho mi puntería pero no doy un balón por perdido. El partido de los sábados (o los domingos por la mañana) es un aliciente de la semana. Pero -me pongo trascendental- creo que me toca despedirme. El trabajo y, sobre todo, mis chicas apenas me dejan tiempo libre. Tengo que conjugar cumpleaños infantiles, sesiones de parque, títeres, tardes de Heraldo, excursiones con los amigos, encuentros familiares y partidos de las Apañadicas. Cada vez es más difícil. Esta temporada he faltado a muchos partidos. Me sigue gustando el fútbol y aún me quedan muchos campos por correr. Pero creo que ha llegado mi momento de colgar las botas. Y, como soy una sentimental, ahora me emociono. Me da pena. Espero ir a veros algún partido. Espero veros levantar la Copa. A lo mejor juego algún partido amistoso. O acompaño a mis hijas en el futuro a verlas jugar a ellas.

Las Apañadicas son mucho más que un equipo de fútbol. Primero somos un equipo de amigas. Un sueño que ha cumplido diez años y por el que hemos pasado mucha gente.

Un abrazo muy fuerte a todas (y todos).

Apañadicas, temporada 2007-2008

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8 comentarios

Archivado bajo deportes, maternidad

8 Respuestas a “Cuelgo las botas

  1. Lucía

    Como era de esperar… he llorado 🙂
    Gracias Paula, por estas palabras y por tu compañía en estos años! He jugado en varios equipos de fútbol desde que empecé, pero NUNCA me lo había pasado tan bien perdiendo tantos partidos.
    Te echaremos de menos

  2. Belén

    Bonitas palabras para un GRAN equipo!!!
    Son 10 años desde que se creó el equipo y sólo 2 que formo parte del mismo, pero puedo confirmar que ante todo, somos un equipo de AMIGAS unidas por el fútbol.
    Al leer articulos como estos me doy cuenta de lo orgullosa que me siento de ser Apañadica!!!
    AUPA Apas!!

  3. Jesús

    Yo todavía recuerdo un partido en Juslibol con un aire de la leche! que movía toda la tierra del campo de al lado!

    De la pareja de la delantera Crespo-Figols que dabais miedín a todas! Por no dar un balón por perdido os llevabais por delante piernas, cabezas y todo lo que se ponía por delante!

    Me acuerdo de ese partido porque fue la primera vez que salió una jugada ensayada, de corner, y ¡metió gol de cabeza tu hermana! ¡Me sentí orgulloso, aunque creo recordar que lo perdimos! jejejeje!

    Que vaya todo muy bien! y ya sabes que cuando gustes para dar unas cuantas patadas al balón y liberar la mente ¡Ya sabes dónde estamos!

    Un besiko!

  4. Gracias por vuestras palabras, nos lo hemos pasado muy bien jugando a fútbol.
    Jesús, hay que tener mucha paciencia para entrenarnos. Yo también me acuerdo de aquel campo de Juslibol y del gol de jugada ensayada. Del resultado final, ni idea.
    Aunque me retire oficialmente, volveré para alguna pachanga, para dar patadas con la Crespo. Bscos

  5. caverovero

    Pues sí, me he emocionado al leerlo. Recuerdo aquellos inicios, yo la verdad nunca estuve en ningún partido, porque no estaba presente el día que repartieron el glamour deportivo. Aunque sí recuerdo que una vez fui a uno de esos entrenamientos, a las 9 de la mañana, en la Hìpica. Naturalmente, se confirmó mi ausencia de glamour y que no veo tres en un burro sin gafas. Leerte, Paula es un gusto, y sobre todo ver lo que habéis conseguido con los años, no sólo en lo deportivo. sino algo tan grande como LA AMISTAD que madura con el tiempo. besikos

  6. lara

    Pues yo me acuerdo de un partido que jugamos en aquella primera temporada. Nos quedamos sin portera y me puse yo, porque total, tampoco iba a marcar ningún gol… Claro que fue peor el remedio que la enfermedad, porque me metieron 7 en 5 minutos, es que me daba miedo que me dieran, jaja, y al final hasta me animaban los del equipo contrario. La cosa era hacer amigos. También de unas rubias de Garrapinillos que daban mucho miedo y de que me dieron un balonazo y la marca de los rombos no se fue hasta varias semanas después. Y de las equipaciones naranjas. Y de los entrenamientos a las 9.00. Y de las risas en los vestuarios, que normalmente estaban congelados y a veces ni salía el agua caliente. Y de la Garu, que iba en cámara lenta a parar el balón y contra todo pronóstico lo paraba. ¡QUé grande! Y de las cenas, sobre todo de las cenas de los sábados, muchas en La Mayor. Besos, campeona

  7. Chema

    ¿Quién meterá ahora los goles en la familia?

    También tengo anécdotas que contar con las “Apañadicas”. Tres o cuatro veces fui entrenador ocasional. Una de ellas, no lo olvidaré, perdimos 15-0. En otra ocasión, Cristina Pemán se agachó en el área y cogió el balón con las manos. ¿Por qué lo hizo? Nadie lo sabe. El árbitro señaló penalti. También recuerdo a una apañadica, que decidió ser portera porque le parecía más estético el atuendo de guardameta que el de jugadora de campo.

    ¡Viva las apañadicas!

  8. Viva, viva las apañadicas, y viva mi hermana!!! Yo creo que aún me quedan moratones en las espinillas de aquellos primeros partidos contra las sordas, o claro, el partido de Juslibol. Del gol de cabeza… ni acordarme, aunque del viento y de cómo estaba el campo, sí, sí, me acuerdo.
    Eres la más grande, sister.
    Besicos desde Sucre

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