Visión emocional de Zaragoza

Mi hija me recomienda una exposición. Lara fue ayer de excursión con su cole a la plaza del Pilar. Además de ver la Seo, el campamento de indignados y las palomas, fueron a una exposición en La Lonja: “Zaragoza, visión emocional de una ciudad”. Me picó la curiosidad y yo también me escapé a verla. Muy recomendable. Diversos artistas muestran su visión de Zaragoza a partir de una base común: un plano de la ciudad. Sobre él, unos pintan dibujos, otros inventan comics, hacen sopas de letras o estampan poemas. Como dice el folleto, “la exposición nos muestra un mapa de ciudades invisibles que conforman la realidad”. El resultado es muy curioso y heterogéneo. Se puede ver hasta este domingo (ánimo, rezagados).

Y mientras pedaleo de vuelta a casa pienso en cómo sería (es) mi visión emocional de Zaragoza. Así, a bote pronto, imagino un collage con parques, ríos, casetas de alquiler de bicis, horchatas de Tortosa, castañas asadas, mi biblioteca del Tío Jorge, un autobús rojo de TUZSA destartalado, el césped delante del instituto, las terrazas del Casco, pistas de balonmano repartidas por los colegios de la ciudad, un soplido de cierzo, el Burger Rubios en el que nos comimos nuestras primeras hamburguesas, una noche en el Clochard, piscinas, abrazos, risas infantiles, el sorbito final de la taza de café con leche de la yaya Juli, el cole de nuestras chicas, besos…

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6 comentarios

Archivado bajo Zaragoza

6 Respuestas a “Visión emocional de Zaragoza

  1. Ana González

    Tienes que continuar este relato….Mientras tanto, mi visión emocional de Zaragoza me lleva a visitar a mi hermana Pili, en mi epoca de estudiante en Barcelona y los botes que me llevaba con “olivas de Aragón”, mis sobrinas, la que regaba los tiestos con lagrimas y la que se rebañaba la cara con sandia, los dias del Pilar con mi traje de riojana, , los paseos por el Parque Grande, o las vistas desde casa de Asun, Pedro Juan y Miguel…ah¡ y el paseo en barca por el Ebro..Con cariño cuanquier ciudad evoca cosas bonitas.

  2. Marina

    La mía son… las literas de casa de las primas, sus medallas de natación, los playmobil, la biblioteca del Tío Jorge, el libro anuario de cuando Paula y María estuvieron en EE.UU, la casa con escenario de Asun y Pedro Juan, mi primo Miguel, Esperanza y Margarita (lease Luis Ignacio y Pili), la silueta que se ve de Zaragoza cuando llegas desde Logroño, Lara, las mellis… Un beso!!!!

  3. zahara

    mi vision me lleva a cuando nadabamos en las piscinas del parque del tio Jorge,nos asabamos de calor,alquilabamos bicis en el paarque grande y subiamos y bajabamos las escaleras del corte ingles todo esto alojadas en “Casa Pili”,ah sin olvidarnos de las sobremesas con la yaya Juli….

  4. Gracias, chicas, entre todas nos sale un buen retrato de Zaragoza. Como dice Ana, con cariño y una casa de la Pedrada, cualquier ciudad es bonita.

  5. lara

    Cada año, ya de noche, volvíamos de vacaciones todos los hermanos apretujados en el coche, dormidos, llenos de tierra, quemados por el sol del verano y apelotonados unos sobre otros, porque no había sillitas homologadas ni DVDs para ver pelis de Disney. Daba igual qué mes de agosto ni de qué año. Al entrar en Zaragoza, alguno se despertaba y bajaba la ventanilla cruzando los dedos para que algún soplo de aire se colara en el coche. De repente, a lo lejos, aparecía el Pilar iluminado. Y uno sabía que ya estaba en casa. Casi podía olerse, porque todas las ciudades tienen su olor. El verano había terminado y, solo a unas horas de los amigos con los que habíamos llorado al despedirnos, y con los que nos cartearíamos todo el invierno (tampoco había e-mail ni móvil y solo se llamaba al fijo en ocasiones especiales y previo permiso de mamá) uno se sentía en paz. Ya estábamos en casa.

  6. Chema

    Un martes de junio de 1997 un autobús me dejó en la avenida Anselmo Clavé, en plena calle. No había estación de buses y me vi en la acera de una ciudad cinco veces más grande que la mía con una maleta en una mano y una bolsa de deporte en otra. La SER me instaló en el Hotel Meliá hasta que tuviera piso. Lo encontré el viernes, pero me quedé en el Meliá hasta el domingo. Cobraba 108.000 pesetas al mes y más de la mitad se me iba en alquiler. Tuve dos percepciones desde el principio: la gente era amable y hablaba con un volumen muy alto.

    Desde entonces… Los menús en La Republicana. Los primeros amigos, que siguen siéndolo. Las noches en La Alcahueta y demás antros. El primer Pilar invadido por la ausencia. La inauguración de Grancasa con Scwarzzenagger y Clooney – me tocó cubrirlo, como la boda del Tato. La Romareda primero abajo y luego arriba. Los cines del centro. Diez casas en catroce años. Todos los campos de fútbol de Zaragoza y su entorno – ahora son de hierba artificial; antes, no -. Los siguientes Pilares, siempre trabajando. El Clochard y sus noches eternas. Los Old Blacks. Historias para no dormir. Paula, Lara, Vega y Luna… mi vida.

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