Jornada de reflexión

Esta mañana la he visto en un banco del parque. Parecía reflexionar. A su lado, descansaba una anciana en silla de ruedas. La joven tendría menos de 30 años, caderas anchas, el pelo oscuro recogido en una coleta y una mirada triste. Miraba mucho el móvil, tal vez esperaba una llamada que no llegaba. O simplemente pasaba el tiempo. Tal vez pensaba en su madre o en un hijo que dejó allá. Donde sea que esté su “allá”. No es como se lo contaron. El piso es pequeño para tanta gente. En invierno hace frío. Apenas ahorra para enviar un poco a final de mes. Se le acelera el corazón cuando se cruza con un policía por la calle. No le vale su título de secretariado. Solo vale para limpiar casas o cuidar a gente mayor. Empezó a 10 euros la hora. Después, a 6. Y gracias. A ella le gustaba ir al cine y a bailar. Y estudiar historia. Echa de menos un platito de arroz con frijoles y chancho. Las voces del mercado, los abrazos, la música. La ilusión.

No está empadronada. No tiene papeles. No votará mañana.

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1 comentario

Archivado bajo relatos, revoluciones

Una respuesta a “Jornada de reflexión

  1. Marta Sanuy

    ¡Qué bueno Paulita!

    Y que suerte lo de encontrarnos anoche, con lo complicado que estaba.
    Me puso de muy buen humor.

    besazos

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