“Travesuras” y otras lecturas

La lectura es un pequeño gran placer. Llevo unos días intentando hacer una lista de mis libros preferidos. Como eso es casi imposible, porque las listas son arbitrarias, cambiantes y excluyentes, pues he decidido hacer una enumeración de algunos libros que me han gustado últimamente.

 “Travesuras de la niña mala”, de Mario Vargas Llosa (editorial Alfagura).
Lo acabo de leer estas vacaciones de Semana Santa. Hacía tiempo que le había echado el ojo en la estantería de mi tía Cruci. Me gustaba el título (¿quién sería esa “niña mala”?) y la foto de portada (un hombre escribe una carta en un velador de París, con Notre Dame de fondo). Pasaron los años, le dieron el Nobel y el otro día el libro llegó a mis manos. Me lo cambió mi madre por otro. Y he caído rendida a las travesuras de “la niña mala”, a los amores de Ricardo y la niña mala a lo largo de toda su vida, en distintos escenarios: Lima, París, Londres, Tokio y Madrid.

 “La elegancia del erizo”, Muriel Barbery (Seix Barral).
Cuenta la amistad entre la portera y una niña en un edificio burgués de París. Me costaron las primeras páginas (quizá hay un exceso de filosofía y de pedantería) pero  luego me gustó mucho. Después busqué otros libros de esta autora y encontré en la biblioteca “Rapsodia Gourmet”, creo que es su primera novela. En ella, un crítico gastronómico repasa su vida tratando de recordar el sabor perfecto que un día le hizo feliz. Me encantan sus descripciones. Y mientras lo leía, me imaginaba a mí misma tratando de describir el arroz con leche de la yaya Mila, un bocadillo de jamón, unos frijoles de Nicaragua…

“El factor humano”, John Carlin (Seix Barral).
Es una novela o un reportaje largo sobre Mandela y el Mundial de Rugby de Sudáfrica de 1995. La historia es emocionante y el libro consigue describir muy bien ese momento: cómo Mandela consiguió utilizar el Mundial para unir a un país que todavía arrastraba los efectos del apartheid. El rugby había sido tradicionalmente un deporte de blancos. Y, encima, Sudáfrica ganó la copa en una final épica.

 El menor espectáculo del mundo”, Félix J. Palma (Páginas de Espuma).  
Es un libro de cuentos que me sorprendió y me atrapó desde un estante de la biblioteca del Tío Jorge. Yo no había oído hablar del autor, aunque luego buceando por Internet he descubierto que es muy conocido y premiado en el mundo literario. Con los libros de relatos me suele pasar que un relato me gusta, otro no, otro me deja indiferente, otro… Tal vez los cuentos deberían ser degustados de uno en uno. Hace poco leí una frase de Andrés Neuman que comparto: “Un texto breve ha de leerse lentamente. Los microrrelatos y los aforismos son géneros lentos”. El libro de Félix J. Palma me atrapó con sus historias fantásticas, absurdas, ácidas. Fue una grata sorpresa.

 Suite Francesa”, Irène Némirovsky (Salamandra).
Este libro lo descubrió Chema y me contagió su entusiasmo. Cuenta un tema muy contado (la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial) desde otro punto de vista: el de los burgueses que huyen de París y no entienden lo que está pasando. Me gustan las descripciones y sus pequeñas historias enlazadas a modo de collage. Pero me gusta, sobre todo, la historia del libro y de su autora. Ella fue perseguida y murió en el campo de concentración de Auschwitz. Sus hijas guardaron el borrador de la novela (incompleta) en una maleta, que viajó con ellas durante décadas hasta que vio la luz y se publicó en 2004.

 “Smoke” y “Blue in the face”, Paul Auster (Anagrama).
Me gustan mucho las historias de Paul Auster. Cultiva una manera aparentemente sencilla (siempre hay trampa) de enredar las historias de la vida cotidiana. En este caso son los guiones de dos películas que transcurren en Brooklyn, como casi todas sus historias. Es el primer libro que me compré de Paul Auster, en una época en que pensaba que me gustaría escribir guiones de cine (me parece muy complicado y he aparcado la idea). Lo he releído varias veces.

 Y, por supuesto, “El cuento de nunca acabar”, de Carmen Martín Gaite, que leo, releo y subrayo periódicamente. Mi edición es del Círculo de Lectores, con un bonito dibujo de una misteriosa dama en la portada. Es un conjunto de reflexiones, que se leen como si fueran cuentos, sobre el arte de narrar. Este blog le debe otro día una entrada a Carmen Martín Gaite, mi escritora preferida.

PD Se aceptan sugerencias. Los libros recomendados por amigos y familiares siempre son los mejores.

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1 comentario

Archivado bajo literatura

Una respuesta a ““Travesuras” y otras lecturas

  1. Manolo

    Paula: Acabo de leer “La estrategia del agua” de Lorenzo Silva y me ha encantado.

    Saludos.

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