Mi biblioteca del Tío Jorge

Hace un tiempo leí en un suplemento cultural un reportaje sobre las bibliotecas particulares de algunos grandes escritores. Y eran, claro, grandes bibliotecas: enormes estanterías repletos de libros de tomo gordo, en muebles macizos y elegantes, en habitaciones (imagino) con vistas al Retiro o Central Park.

Mi biblioteca es un poco distinta. Está en el parque del Tío Jorge, en Zaragoza, en la planta baja del centro cívico. Por sus ventanas se ven los pies de los que pasean por el parque. Hasta hace poco no tenía ascensor (mi abuela dejó de ir los últimos años porque había que salvar demasiados escalones para llegar a los libros) y creo que sigue careciendo de aire acondicionado.

Iba mucho de pequeña. Los sábados por la mañana o alguna tarde a la salida del cole, cuando no tenía natación o alguna de mis muchas actividades deportivas de entonces. Y ese día se convertía en extraordinario. Aquí leí a Asterix, Tintín, El pequeño Spirou, la colección de Barco de Vapor… Luego di el salto a la biblioteca de mayores, al otro lado del pasillo. Y seguí con Ágatha Christie, Salgari, Julio Verne, Paul Auster… Hubo una época que yo era un poco obsesiva: hasta que no me leía todo el estante de Hércules Poirot o Sandokán, no paraba.

Entonces solo se podían coger dos libros cada quince días. Ahora lo han ampliado a cinco ejemplares para tres semanas. Y también prestan películas, discos, dvd. Siguen las mismas mesas y sillas, las mismas estanterías metálicas. Ahora han puesto hasta ordenadores. Ya no está Fabián, mi bibliotecario de cabecera, que me recomendaba libros y hacía la vista gorda cuando me retrasaba en su entrega.

He cambiado de casas y he tenido otras bibliotecas más a mano. Ahora vivo al lado de una nueva, moderna, para jóvenes (la Cubit), a la que he ido a cotillear o conectarme a Internet, pero yo sigo siendo fiel a la mía, a la del Tío Jorge.

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9 comentarios

Archivado bajo literatura, Zaragoza

9 Respuestas a “Mi biblioteca del Tío Jorge

  1. Marina

    La memoría es caprichosa y selecciona momentos de nuestra infancia y nuestra adolescencia y los enmarca para que siempre los tengamos delante y nos arranquen una sonrisa.
    Yo por ejemplo recuerdo perfectamente cuando íbamos a Zaragoza de pequeñas y nos pasábamos las mañanas en la Biblioteca del Tío Jorge…

    Sólo si me das un beso…

  2. la nadadora

    También en esto de leer y de escribir, me sacas mucha ventaja, pero me encanta porque así disfruto leyendo lo que nos cuentas. Fuimos de las primeras socias de la biblioteca del Centro Cívico Tío Jorge. Antes fue la biblioteca del parque Tío Jorge porque había una caseta de madera en medio de los pinos que abría sólo en verano. La de hoy se llama “Biblioteca Javier Tomeo”. En un momento determinado decidieron poner nombre propio a las bibliotecas. Y está bien, pero también me gusta seguir llamándola biblioteca Tío Jorge porque en seguida se identifica dónde está.
    Me alegra saber que hasta Marina se acuerda de cuando venía a Zaragoza en verano y pasabais buenos ratos en esta biblioteca. La bibliotecaria encargada de la infantil se llamaba Mayte. Nos hemos encontrado luego en muchos sitios y supe después que se apellida Polo.

  3. Y allí también nacieron las dos orejas… las del cuento, claro, para quien no se acuerde…
    Besos artista

    • Tendré que buscar aquel cuento de “Historia de dos orejas”. Seguro que la mama lo tiene guardado.
      Lo pasábamos bien en aquellos verano de primas en Zaragoza, Marina, con biblioteca del Tío Jorge, piscina, paseos, “gorrinillos”…
      Besos para todas

  4. Ana González

    “las dos orejas”, “la nadadora”, “la leyenda de la mora” y otros muchos nacieron de esas tardes en la biblioteca del Tio Jorge. Y nació una amistad de más que primas entre vosotras y Marina y Ana…Ibais a la biblioteca o subiais a la Torre del Pilar..Que bien que la memoria guarde buenos momentos, y buenos libros para recomendar.

  5. Cruci

    Hablando de libros, recuerdo que a mí me impresionó cuando Paula leyó “la Historia Interminable”. Era muy pequeña, pero ensu casa era muy importante la lectura. Ya que estoy recordando cosas, retrocederé a mi infancia. El tio Nolasco (no el tio Jorge) en Aguilar nos leia en la salita de la casa al calor du un brasero de “cisco”, en las tardes de invierno, a Pedro Juan y a mi; las aventuras del “Lazarillo de Tormes”, “Rinconete y Cortadillo”y algunos pasajes de “El Quijote”. !Que tiempos aquellos¡ … Lo importante es que sigamos disfrutando de la lectua y soñando con todas las cosas que se esconden en los LIBROS.

  6. Me gustaria que en la seccion infantil hubiera mas libros para niños de 9 años a 12 años.Como por ejemplo Agatha Mistery, que el ilustrador es Stefano Turconi, libros de Mila y Luna, de GOL,de zapatillas rojas, de diario de Nikki,de Tea Stilton…

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