Mi primer viaje en tranvía

Una veintena de personas esperamos nerviosas en la parada de la plaza Aragón. Es nuestro primer viaje en tranvía. Después de meses de obras y quejas, hay expectación en Zaragoza. A lo lejos se acerca el Urbos3 (¿quién bautiza con esos nombres tan feos a los tranvías?). Suena una campanilla y el convoy se detiene suave. Cojo asiento al lado de la ventanilla y me dispongo a disfrutar del viaje. El tranvía enfila la Gran Vía. “Próxima estación, Praça do Rossio”, anuncia la megafonía. Por la ventanilla pasan tascas, turistas, ropa tendida. El tranvía aminora la velocidad por las cuestas de la Alfama. Luego cruza el Vltava y serpentea por el barrio de Malá Strana. A lo lejos distingo las torres de la Ciudad Vieja y la plaza del Ayuntamiento. Me apeo en el barrio judío. Me tomo un café que sabe a historia. Cruzo a pie el Puente de Carlos y llego a mi casa, en el barrio de La Jota de Zaragoza. Qué bien se viaja en tranvía.

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5 comentarios

Archivado bajo relatos, viajes, Zaragoza

5 Respuestas a “Mi primer viaje en tranvía

  1. lara

    y qué bien se vive en La Jota!!!

  2. Marta Sanuy

    Hola Paula, tenemos una cita pendiente
    Me ha encantado este paseo
    besicos

  3. Elvira

    con este microrrelato hubieras triunfao, fijo 😉

  4. sara

    vaya verguenza!
    Dinero tirado en obrsa faraonicas que no necesitamos.

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